12 de mayo 2014 - 00:00

Una ruptura dolorosa

Las regiones de Donetsk y de Lugansk, donde ayer se llevó a cabo el referendo de independencia de Ucrania, fueron escenario en las últimas semanas de una creciente violencia. Ambas son de gran importancia económica e industrial, lo que haría su pérdida especialmente dolorosa para Ucrania. ¿Avanzará Rusia con su anexión, como hizo con Crimea, tras las votaciones independentistas?

La región administrativa de Donetsk es, con sus 4,3 millones de habitantes, la más grande de Ucrania. La historia de esta "óblast" (región), se remonta a los años 30 del siglo XX. La capital del territorio es la ciudad del mismo nombre, llamada antiguamente Yúsovka y Stálino (en honor a Stalin y por su importante industria siderúrgica). Pertenecen a esta región también las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk, también en manos ahora de los prorrusos. Limita con el Mar de Azov y tiene un importante desarrollo industrial. De esta zona de extracción de carbón y producción de acero procede el expresidente prorruso Víktor Yanukóvich.

Lugansk, una zona densamente poblada en donde viven 2,2 millones de habitantes, es vecina de Donetsk. Limita ampliamente con Rusia y una gran parte de su población es rusoparlante. La capital es la ciudad de Lugansk (antes Voroshilovgrado) y la industria también tiene un papel destacado. Tanto Lugansk como Donetsk pertenecen a la región del Donbás (o Bajo Donetsk), de gran peso económico.

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