Y los analistas están convencidos de que, de confirmarse la presidencia de Al Sisi, los lazos de Egipto con los países del Golfo no harán sino reforzarse, convirtiendo a esos Estados en un aliado clave para el futuro del país.
Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos enviaron a Egipto u$s 12.000 millones en las semanas posteriores al golpe militar, permitiendo que el país evitara una inminente crisis por su escasez de divisas. Y prometen más. "Los Estados del Golfo ayudarán financieramente a Egipto al menos durante otros 12 a 18 meses", señaló Issandr El Amrani, director de proyectos en el norte de África de Crisis Group.
La excepción en la zona del Golfo es Qatar, que apoyaba a Mursi y cuya televisión Al Yazira sigue dedicando gran parte de su tiempo de emisión a figuras de la Hermandad Musulmana en el exilio. Junto con ellos, Turquía es otro destacado apoyo del movimiento islamista en la región, lo que hará que las relaciones con el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan sigan siendo tensas.
Para el analista político egipcio Gamal Soltan, Egipto está reconstruyendo sus relaciones con el llamado eje árabe moderado -integrado por los Estados alineados con EE.UU.- y con una actitud conciliadora hacia Israel. "Veremos una reconstitución del eje moderado árabe que sufrió una grave sacudida tras la caída de Mubarak". "Hay muchas relaciones que vienen de muy atrás con esos países que se remontan a la era de Hosni Mubarak y al eje moderado árabe que pasa por Egipto, Arabia Saudita y Jordania", comenta el profesor de Política en la Universidad Americana de El Cairo.
En cuanto a las relaciones con sus aliados occidentales -EE.UU. y Europa, su principal socio comercial como bloque-, se tambalearon con el golpe militar contra Mursi y la violenta represión de sus seguidores. Sin embargo, Al Sisi tiene sus partidarios también en Occidente, señala Al Amrani. "Ven que su elección trae claridad y refuerza la seguridad, pero algunos están nerviosos sobre si Al Sisi será capaz de afrontar los desafíos o sobre si continuará la actual ola de represión". Pese a todo, el analista cree que la mayoría de los aliados occidentales tolera esa represión o incluso la celebra.
"Probablemente se tardará algún tiempo antes de que las relaciones con Washington y Bruselas vuelvan a tener la fuerza de antes", apunta Soltan. "EE.UU. tiene una fama bastante negativa en el imaginario colectivo egipcio", señala Soltan. Pero al final, poco tiene que ver todo eso con la política exterior real de Egipto.
| Agencia DPA |


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