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Unos espectros que asustan en serio
El film de terror que costó 15.000 dólares y ya lleva recaudados 100 millones de dólares sólo en EE.UU., funciona realmente bien a la hora de hacer saltar al público de la butaca.
Piénselo dos veces antes de ver esta película. El lugar común acerca de que una buena película de fantasmas puede quitar el sueño se aplica especialmente a esta endiablada producción independiente, que luego de ser producida con 15.000 dólares, obtuvo el padrinazgo de Spielberg -que modificó la estructura y el final- y ya lleva recaudados más de 100 milllones en la taquilla estadounidense.
El film simula ser el material amateur grabado en tape en su casa por la pareja protagónica, supuestamente dos personas reales. Al principio hay un texto de agradecimiento a las familias de esta pareja y a la policía por dejar ver el material. Al final no hay créditos artísticos, sólo una pequeña leyenda informativa sobre el destino de los que filmaron el video, y un crédito único con el copyright, como para dar la sensación de que se acaba de ver un documento verídico.
Aun entrando en el juego que propone «Actividad Paranormal», el espectador sabe que está ante un truco similar al de «The Blair Witch Proyect» y sus múltiples clones posteriores. Sólo que en este caso el formato de video casero que registra un hecho auténtico funciona realmente bien como ejemplo de narración minimalista de apariciones espectrales. Y la cámara amateur esta mejor concebida, ya que la mayor parte de la película es una toma fija de vigilancia nocturna del cuarto de la pareja protagónica, con la idea de registrar algún tipo de fenómeno sobrenatural.
El film comienza con el dueño de casa probando su flamante cámara de video, comprada expresamente para registrar los fenómenos que los vienen perturbando desde que se mudaron juntos a una casa que, en principio, no tienen ninguna apariencia particular. Pero el espectador pronto se entera de que la chica, Katie, asegura que sufrió desde los 8 años perturbaciones de índole paranormal, que la siguieron con mayor o menor intensidad a lo largo de su vida. Se entiende que antes de comprar la cámara ya habían pasado algunas cosas raras, pero inmediatamente da la sensación de que el mero hecho de querer registrarlas en video, provoca al ente, fantasma, espectro, demonio o lo que sea, y las cosas, lenta pero implacablemente, empiezan a empeorar,
La mecánica de la película es muy inteligente y por momentos bastante eficaz: el espectador primero atestigua lo que registra la cámara de vigilancia del dormitorio «en vivo» -por ejemplo, una puerta que alrededor de las 2 de la madrugada se mueve en dos ocasiones, sin que haya viento ni nada que lo provoque, o una luz que se prende y apaga en el pasillo-, y luego observa, al otro día, la reacción de los habitantes de la casa al ver la grabación de la noche anterior.
Cada nueva noche que los dos protagonistas se van a dormir y el espectador queda solo con esa cámara de vigilancia fantasmal, se genera un buen momento de suspenso, y de a poco momentos de verdadero terror. Hacia el final, el público grita, se ríe nerviosamente o directamente salta en su butaca, pero nadie se queda indiferente.
En términos del género fantástico, la película podría definirse como una reelaboración del clásico menor «El Ente» («The Entity», Sidney Furie, 1981, con Barbara Hershey acosada por un fantasma), pero en clave «Blair Witch Proyect», por el hecho de tener la cámara prendida todo el tiempo y evitar que los personajes se decidan a salir de la casa, el guión aporta algunas explicaciones forzadas. Pero la estética de videotape es coherente y a veces hasta atractiva -lo que rara vez sucede con este tipo de producciones baratas-, y, por último, si lo que se busca en una película de terror es que dé miedo, «Actividad Paranormal» realmente funciona, al punto de que insistimos: piénselo dos veces antes de verla.


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