29 de mayo 2009 - 00:00

Valiosa muestra homenaje a Lasser

Una de las obras que integran la muestra homenaje que dedica el Centro Recoleta al respetado Juan Carlos Lasser a dos años de su muerte.
Una de las obras que integran la muestra homenaje que dedica el Centro Recoleta al respetado Juan Carlos Lasser a dos años de su muerte.
La muestra homenaje a Juan Carlos Lasser (1952-2007), en el Centro Cultural Borges, comprende una selección de obras correspondientes a los años 80, 90 y 2000.

Gran premio de Honor del LXXXI Salón Nacional (1992), Primer Premio Salón Manuel Belgrano (1991) entre otros 40 y una profusa intervención en exposiciones colectivas e individuales nacionales e internacionales, Lasser era una figura muy querida y respetada tanto por sus discípulos como por sus pares. Es por ello que al recorrer la exposición, no podemos evitar el recuerdo de múltiples charlas que nos ayudaron en varias oportunidades, a delinear su perfil de artista a través de estas páginas.

El origen de su imagen es la aplicación de manchas de color sobre la tela que se suceden para establecer relaciones que se interpenetran, percibiéndose la técnica del «all over». Toda la tela está bajo el «peso» del color, como lo señaló Joseph Albers: «todo color va o trabaja con cualquier otro si sus cantidades son apropiadas». Su pincelada es vital y en ciertos períodos delineó ciertas zonas dentro de la misma tela creando diferentes centros de interés.

Lasser dejaba su yo vibrante, emotivo, ante el hecho pictórico, una de las características por las que se lo identifica entre los artistas de su generación. Hay un permanente contrapunto en esa avalancha de formas aparentemente caóticas y, después de una atenta observación, hasta podría decirse que en algunas aparece una figuración embozada.

Algunos artistas dicen que la pintura o el acto de pintar pasa por el caos o la catástrofe. Y algo sale de allí. Deleuze toca este tema en «El Concepto de Diagrama». Conociéndolo a Lasser, su persona estaba lejos de esta palabra apocalíptica para describir su pintura, en él todo era delicadeza y amabilidad, aunque creemos en el peligro al que se enfrentaba cuando quería que sus colores «ascendieran» y porque muchas cosas pasan antes de pintar, debía despojarse de esa suerte de fantasmas contra los que se debe luchar para no caer en el lugar común, para que el artista sienta que es diferente, para trascender.

Clausura el 15 de junio.

L.F.

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