27 de julio 2012 - 00:00

“Van a ver un Werther casi esquizofrénico”

Gustavo López Manzitti se turnará con Andeka Gorrotxategi en el protagónico de la versión de «Werther» con régie de Paul-Emile Fourny que finalmente estrena hoy el Teatro Argentino de La Plata.
Gustavo López Manzitti se turnará con Andeka Gorrotxategi en el protagónico de la versión de «Werther» con régie de Paul-Emile Fourny que finalmente estrena hoy el Teatro Argentino de La Plata.
La apuesta francesa de la temporada lírica platense, «Werther» de Jules Massenet, subirá finalmente a escena esta noche (las funciones, previstas originalmente para el domingo pasado, debieron ser reprogramadas para hoy, mañana y el sábado 4 a las 20.30 y los domingos 29 y 5 a las 17). La ópera, considerada mundialmente una de las cumbres de este repertorio, y basada en «Las penas del joven Werther» de Goethe, se verá en una producción encabezada por la misma dupla responsable del «Fausto» visto en La Plata en el 2010: el director de orquesta Benjamin Pionnier y el director de escena Paul-Émile Fourny. Encabezan el reparto Andeka Gorrotxategi y Gustavo López Manzitti como Werther, Guadalupe Barrientos y Cecilia Díaz como Charlotte, Oriana Favaro y María Victoria Gaeta como Sophie, Gustavo Gibert y Sebastián Sorarrain como Albert y Luis Gaeta y Walter Schwarz como Le Bailli. Dialogamos con López Manzitti, quien asumirá el protagónico en las funciones de mañana y el 4 de agosto.

Periodista: ¿Qué sentimientos le despierta volver a encarnar este rol?

Gustavo López Manzitti:
Es uno de los roles más bellos para cantar y actuar. Es muy torturado, tanto es así que en esta puesta se optó por mostrarlo bastante esquizofrénico: se lo ve entrando y saliendo de un cuadro que representa su propia composición mental. Charlotte y todo lo demás, todo su mundo, está en su cabeza, es un planteo interesante. Está muy bien escrito vocalmente, tiene cosas wagnerianas y al mismo tiempo es una línea de canto divina y es muy emocional, hay que tener cuidado con en cuánto uno se excede. Me gusta mucho.

P.: ¿Tuvo bien entendimiento con Fourny?

G.L.M.: Es muy abierto a que le propongan cosas, de hecho muchas escenas las armamos juntos, ciertos cambios respecto de su idea original. Es un hombre al que no se le escapan detalles y no hace cosas de manera antojadiza: todo está en función de algo. Y con Pionnier también me llevo muy bien, lo que pide es muy lógico. Ellos suelen trabajar en dupla y se entienden perfectamente lo cual facilita mucho las cosas. Me siento comodísimo.

P.: ¿Cómo ve al personaje de Werther?

G.L.M.:
Tengo la sensación de que desde el punto de vista emocional requiere cierta madurez, que yo noto desde aquella versión de Buenos Aires Lírica, cuando debuté el rol, y ésta. Además de que la voz cambió, fue abordarlo desde cero, porque ya entiendo cosas de una manera muy diferente, y hace falta una carga de dolores y decepciones como para poder entender más lo que pasa por la mente del personaje. Él es fundamentalmente un hombre bueno y muy sufrido, es intenso y es todo el tiempo lo que le pasa a él. Lo difícil es transmitirle al público todo el tiempo lo que le pasa al personaje, no hay muchas cosas externas. Lo externo que influye en él es Charlotte. Todo gira en torno al mismo tema: la imposibilidad de amar. Mi visión del personaje cambió mucho, creo que mejoró. Y desde que empezaron los ensayos y empecé a crear esta nueva visión de Fourny y aplicarla a este personaje es como que fue evolucionando todavía más, e influyó en lo vocal.

P.: Como cantante y maestro, ¿cómo ve a la nueva generación de cantantes respecto de la suya?

G.L.M.:
Es una generación que vive las cosas de manera muy distinta a la mía o a la anterior. En aquellos años el castigo era una cosa que estaba siempre presente: había que cumplir a rajatabla con muchas cosas, como el repertorio, la forma de abordarlo. Hoy las cosas cambiaron y se apuesta más a una cosa visual. Los jóvenes pueden acceder con más soltura y menos sufrimiento a una carrera. Lo que veo difícil para ellos es encontrar un buen nivel formativo. Pero me alegra que haya tantas voces muy buenas y que se les den oportunidades.

P.: En la enseñanza de la técnica vocal está por un lado el la idea que lleva a los cantantes a buscar estudiar con buenos cantantes, y el opuesto, que dice que el mejor cantante no es siempre el mejor maestro sino viceversa. ¿Qué opina?

G.L.M.:
Me ha tocado estudiar con muy buenos cantantes, algunos de los cuales me dieron mucho y otros muy poco, y los que más me dieron fueron personas que no eran cantantes, por ejemplo un maestro que tuve en Estados Unidos, que era discípulo de otro maestro que rescató la técnica belcantista, que no se perdió. Hubo toda una escuela que pensaba en la resonancia como forma de resolver los problemas vocales cuando en la época de la enseñanza del bel canto era al revés: primero aprender la mecánica y después todo lo demás. El problema es que hoy se tiende a fabricar las voces: tienen que sonar «parecido a» tal o cual cantante, y lamentablemente muchos representantes y casas de ópera buscan eso, lo consideran exitoso. Pero lo más difícil es saber cuál es la verdadera voz de uno, y eso lo enseña la escuela de canto que permite sacar a relucir lo que uno tiene para después formarlo.

Entrevista de Margarita Pollini

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