10 de octubre 2014 - 00:00

Vano, ladri o marxista

Vano, ladri o marxista
Entre la espada y la pared y con la obligación de definir de estos tres el mejor regulador para un mercado de capitales, la respuesta es simple. El vano, con su falta de solidez y permanente apostasía desde ya que no, porque sus intereses serán siempre los de su dueño de turno, lo que significa que permanentemente apañará a quienes están más cerca del poder y buscará castigar a los que se le oponen. Con el ladrón, como su principal objetivo es el dinero -un idioma que entienden muy bien muchos participantes del mercado- la cosa puede parecer menos clara, ya que no le interesa castigar a nadie en particular y a la larga o a la corta siempre es posible "arreglar" con él. Pero, también, a la larga o a la corta, sus trapisondas salen a la luz (sean o no castigadas por la Justicia) por lo que se convierte en un fardo de plomo para sus secuaces y quienes hayan sido "beneficiados" por sus disposiciones. En el primer caso tenemos un mercado inmensamente injusto, en el cual la corrupción circula por la vía del poder convirtiéndose en una oligarquía. En el segundo, tal vez el mercado sea menos injusto (los "apretables" son los que más tienen que temer) pero el sistema termina derivando en una cleptocracia. Girar al marxista como regulador (mientras escape a las dos variantes anteriores) abre la puerta para futuro del mercado no tan malo. En primer lugar porque es más previsible que el vano o el "fadri" (mezcla de fardo y ladrón), ya que las ideas -no importa si nos gustan o no- regirían las regulaciones por encima de los intereses personales. Esto implica que sería mucho más difícil que los actos deshonestos -de los propios reguladores como de los participantes del mercado-, puedan escudarse en función del dinero o el acercamiento a ciertos canales del poder, lo que limpiaría un poco la caterva del sistema.

El giro marxista es cierto que podría derivar en la desaparición del mercado como tal. Pero enfrentados a las alternativas mencionadas,

no haría más que acelerar un fenómeno entrópico, abriendo más temprano la puerta para que renazca -en su momento y con otro marco/ley- un mercado más justo y limpio para todos (y todas).

Ayer el Dow cedió el 1,97 por ciento cerrando en 16.659,25 puntos.

Dejá tu comentario