21 de agosto 2012 - 00:00

Vibrante recreación de “Marianela” de Galdós

Sin desvirtuar el conmovedor conflicto del melodrama de Pérez Galdós, el director y dramaturgo Pablo Messiez introdujo nuevas líneas narrativas; son excelentes la actuaciones de Fernanda Orazi y Marianela Pensado.
Sin desvirtuar el conmovedor conflicto del melodrama de Pérez Galdós, el director y dramaturgo Pablo Messiez introdujo nuevas líneas narrativas; son excelentes la actuaciones de Fernanda Orazi y Marianela Pensado.
«Los ojos». Dir. y dra-maturgia: P. Messiez. Int.: F. Orazi, M. Pensado, E. de los Santos, O. Velado. (CCSM - Próximas funciones: del 22 al 26 de agosto)

El director y dramaturgo Pablo Messiez -bien conocido por su trayectoria actoral en la escena porteña- está radicado en España desde diciembre de 2008 y fue allí donde estrenó esta vibrante recreación de «Marianela» (1878) una de las novelas más difundidas de Benito Pérez Galdós.

Su protagonista -a la que todos llaman Nela- es una huérfana desamparada, de pobres atributos físicos y exquisita sensibilidad, que sirve de lazarillo a un joven ciego de nacimiento y de posición acomodada. Pablo sólo conoce el mundo a través de las pintorescas descripciones de Nela y en sus paseos diarios ambos disfrutan de la naturaleza y de la mutua compañía. Pero esta ilusión amorosa que los ha protegido de una realidad hostil (sobre todo para ella), se derrumba ante la inesperada cura de Pablo.

Sin desvirtuar el conmovedor conflicto que da vida a este melodrama, Messiez introdujo nuevas líneas narrativas que por momentos se independizan de la trama principal (sin que el espectáculo pierda interés), y redujo a cuatro el amplio número de personajes de la novela.

El médico que opera a Pablo es ahora una oftalmóloga víctima de una gran angustia existencial, pero con atributos mágicos: cura con canciones, tiene sueños premonitorios. Nela, por su parte, es tucumana de origen y llegó a España arrastrada por su madre, Natalia, una intelectual nerviosa y deslenguada que reniega de su provincia natal y ejerce de porteña con los peores rasgos: fanfarronería, egoísmo, soberbia y una crueldad demoledora al emitir juicios y opiniones (que nadie le pide) y que ella vive como una verdad suprema o un obligado gesto de sinceridad.

Aunque también es digna de piedad: terminó en un pueblito de Castilla siguiéndole los pasos a un novio italiano que le destrozó el corazón. Vive alcoholizada, sin encontrar su lugar en el mundo y con la culpa de haber fracasado como madre. A diferencia de Pablo y Nela, Natalia sólo cree en lo que ve y atrincherada en su verborragia, se esmera en tirar abajo toda ilusión.

Las estupendas actuaciones de Fernanda Orazi (Natalia) y Marianela Pensado (Nela), dos actrices de múltiples recursos, también radicadas en España, hacen que el espectáculo gane en intensidad, gracia y verosimilitud pese a su estructura fragmentaria y a la abundancia de monólogos. Hay escenas e imágenes de gran valor metafórico: cuando Nela le reza a la Virgen, la danza de la médica al quitarle las vendas a Pablo y el poético epílogo, a cargo de Natalia, que culmina con una desgarradora canción en italiano.

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