Vientos de cambios

Edición Impresa

Si por algo se caracteriza al papado de Francisco es por los vientos de cambio. Ayer pareció que ese espíritu inundó el Vaticano cuando las fuertes ráfagas que cruzaron la Plaza de San Pedro le volaron primero el solideo para después jugar con su esclavina, envolviéndole la cabeza y ofreciendo una imagen poco usual. Una curiosa simbología que el Sumo Pontífice tomó con naturalidad, en la tradicional audiencia de los miércoles ante miles de fieles.

Dejá tu comentario