Lanús obtuvo un triunfo muy valioso en Mendoza para seguir en la lucha por el título del torneo Clausura.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Volvió a dar una demostración de fútbol ofensivo y práctico y ganó con un solitario gol de Eduardo Salvio, en una jugada que arrancó de un saque de arco y tuvo sólo tres toques, antes que el juvenil delantero derrotara a Nelson Ibáñez, en un partido con muchas situaciones de gol.
Godoy Cruz perdió en el estadio Malvinas Argentinas un invicto de ocho fechas, mientras que Lanús ganó de visitante después de dos derrotas consecutivas en esa condición.
Un golazo, dos anulados, cuatro remates al palo (tres en el arco de Carlos Bossio), decenas de situaciones peligrosas, pelota al ras del piso y una recíproca vocación ofensiva caracterizaron un partidazo difícil de superar en el pobre fútbol actual.
Godoy Cruz y Lanús enseñaron cómo jugar bien aun con la presión de pelear cuestiones importantes: permanencia uno y título el otro.
El local tuvo un mejor arranque por la inteligencia de su trío ofensivo (Víctor Figueroa, Leandro Caruso e Iván Borghello) para jugar con los espacios entregados por la defensa rival.
En ese lapso, Caruso lamentó el primero de los tres tiros en el palo de su equipo, y el inmenso «Chiquito» Bossio tapó dos ocasiones ante Borghello y Lautaro Formica.
Lanús recién se acomodó después de la media hora de juego, cuando Matías Fritzler impuso su presencia en el medio, Sebastián Blanco tomó más contacto con la pelota y Salvio hizo pesar su velocidad por los costados.
Ganó Lanús y fue justo, como pudo haber ganado Godoy Cruz y también hubiera sido justo.
Una vez más, Lanús dio muestra de su juego atildado y efectivo, que lo despliega tanto de local como de visitante. Por eso es considerado en la actualidad como uno de los mejores equipos de la Argentina.
Fue un partido que reivindica el fútbol ofensivo, y la única mácula es que terminó con un solo gol.
Dejá tu comentario