Gary D. White, director de la Philadelphia Sinfonia, que el 25 de junio inicia en Mendoza una minigira que terminará con una presentación en el Teatro Avenida porteño.
La semana próxima vuelve al país la Philadelphia Sinfonia, una orquesta integrada exclusivamente por músicos jóvenes dirigida desde 1999 por Gary D. White. La agrupación iniciará sus presentaciones en Mendoza el 25 de junio y seguirán Córdoba (27/6), Rosario (29/6) y el teatro Avenida de Buenos Aires, donde contarán con los integrantes de la Banda Sinfónica de la ciudad de Buenos Aires dirigida por Lito Valle. Dialogamos con Gary D. White.
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Periodista: Ya que dirige una orquesta de jóvenes ¿ve con optimismo el presente de la música clásica y sinfónica?
Gary D. White: En verdad, creo que la música clásica se encuentra en una importante encrucijada. Muchos otros tipos de música (el rock, el pop, etcétera) se han convertido en más populares y ampliamente aceptados. Aquellos que estamos en el escenario de lo clásico tenemos que estar seguros de que nuestros programas de conciertos son accesibles y agradables a una amplia variedad de público.
P.: ¿Usted diría que la Philadelphia Sinfonia es una orquesta escuela?
G.D.W.: Somos una orquesta que arrastra a jóvenes músicos que puedan estar interesados en esta carrera. Muchos de nuestros estudiantes asisten a conservatorios o se dedican a la docencia. De modo que trabajamos como con cualquier orquesta profesional y esperamos sólo lo mejor. Por otro lado, como nuestra reputación es alta, estamos haciendo permanentemente audiciones de nuevos jóvenes que aspiran a ingresar. Respondiendo concretamente a su pregunta diría que no es una orquesta escuela en el sentido estricto, pero sí que es un complemento importante para la formación de músicos jóvenes y serios.
P.: ¿Y por qué el «Canto de octubre» de Astor Piazzolla entre esas obras?
G.D.W.: Creo que cuando estamos de gira, es importante presentar la música de los países que estamos visitando. De esta manera, nuestros miembros aprenden música nueva que no conocían. Piazzolla ha sido durante mucho tiempo uno de mis favoritos y una manera de retribuir la admiración y el respeto por tan excelente compositor fue programar el «Canto de octubre», pieza que he elegido porque he tiene un trabajo muy inquietante en el desempeñó del quinteto de cuerdas. Cuando conocí esta obra me conmoví tanto por su belleza que no dudé en encargar la música y empezar a ensayarla con nuestra orquesta. La hemos tocado en muchos conciertos en los Estados Unidos y siempre ha sido una obra de relieve en nuestros programas. Y también estamos muy honrados de compartir con la Banda Sinfónica de Buenos Aires nuestro último concierto en el Teatro Avenida, y de participar en el centenario de su fundación.
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