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Xavier Inchausti: sobre la palabra y el sonido
Inchausti: “Es importante conocer y manejar el lenguaje del compositor, conocerlo lo más a fondo posible”.
Periodista: ¿Cuál es su balance de los cuatro años de perfeccionamiento con Ana Chumachenko en España?
Xavier Inchausti: Ella es una gran profesora, y la experiencia me permitió tocar sobre todo en Europa del este, Bulgaria, Rumania, y España misma y otros países. Por suerte tenía la oportunidad de venir a la Argentina, y en los meses del verano de allá tuve bastante actividad aquí con la Sinfónica Nacional y la Filarmónica.
P.: Usted ya tenía un bagaje técnico y de experiencia grande al llegar a Madrid.
X.I.: Sí, con premios en concursos y conciertos. Ana tuvo en cuenta eso; más que nada hablaba de mis ganas de progresar, de abordar una gran cantidad de repertorio, y en un momento me dediqué mucho a violín solo, hice la integral de caprichos de Paganini, de sonatas de Ysaÿe y de sonatas y partitas de Bach. También las integrales para violín y piano de Beethoven y Brahms. Ampliar el repertorio y trabajar estilos contrastantes siempre es valorado.
P.: La palabra "virtuoso", incluida en el título del recital, puede tener una connotación positiva pero también un sentido asociado con la técnica desprovista de emoción. ¿Cuál es su posición?
X.I.: En este recital la palabra se refiere al repertorio que abarca, que pasa por Ysaÿe, Wieniawski y Paganini, que son los máximos exponentes del violín, los que más han desarrollado el instrumento. La "Tzigane" de Ravel es colorística, y tanto la parte de piano como la de orquesta son originales, es una obra de virtuosismo y despliegue para el violín. Dentro del repertorio hay una gran sonata como la de Strauss. Es una propuesta distinta de la de un recital con solamente sonatas. La segunda parte está volcada a rendir homenaje a los grandes compositores del violín. Es la literatura por la que deberían pasar todos los violinistas, y a ese desarrollo del instrumento se le debe el concierto de Brahms, de Shostakovich, ha sumado mucho al desarrollo técnico para otros compositores más universales.
P.: ¿Qué marco hay para lo expresivo dentro del repertorio llamado virtuosístico?
X.I.: Por ejemplo en Paganini se manejan muchas veces dos o tres voces simultáneas, lo que permite que el violín pase de ser un instrumento que sólo puede manejar una melodía con acompañamiento de piano a un instrumento que puede trabajar con polifonía. Si bien ya en Bach la hay, en Paganini está trabajada desde otro enfoque y permite más independencia de las voces. El repertorio de Paganini tiene un gran lirismo. El marco expresivo está ligado a lo tímbrico, al bel canto italiano, y en Weniawski al canto pero desde un lugar más introvertido, es un color totalmente distinto. Ysaÿe está bastante ligado a lo modal, como la música impresionista, una sonoridad más vanguardista. En su música hay infinitas posibilidades de lograr colores. Beethoven, por ejemplo, no es violinístico, hay que pensarlo por otro lado.
P.:¿Le interesan otros aspectos de la música que no haya abordado hasta el momento, como la dirección o la composición?
X.I.: La composición me interesa desde el punto de vista del intérprete, siempre me preocupé por saber qué estaba tocando. Es importante conocer y manejar el lenguaje del compositor, conocerlo lo más a fondo posible. Hay compositores que me apasionan, como Bach. Respecto de la dirección, he dirigido algunas veces grupos chicos. Y con el violín por ahora tengo bastante trabajo: es demandante, y para hacerlo bien necesito tiempo y concentración. Por ahora no quiero dispersarme.
Entrevista de Margarita Pollini


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