El juicio se desarrolló ayer en medio de un impresionante dispositivo de seguridad, con un cordón policial en torno al Tribunal Intermedio Número 1 de Pekín, que impidió a los periodistas acercarse al edificio.
Fue a mediados de 2012, cuando el abogado Xu decidió fundar "Gongmen", como se conoce en mandarín al movimiento. El letrado se unió a varios colegas y presentó la plataforma en un artículo que circuló on line en mayo de 2012, en el que dejaba constancia de sus intenciones.
Nuevo Ciudadano perseguía la "libertad, la democracia, la aplicación de la ley y de la Constitución".
Sus miembros abogaban por varios y diversos asuntos, entre ellos una educación igualitaria, el respeto a los individuos, la libertad de expresión y de asamblea o la necesidad de que los dirigentes chinos hicieran públicos sus activos como vía para combatir la corrupción. Esto explica en buena medida los temores oficiales durante el juicio, en un contexto de fuerte tensión por el escándalo de las cuentas de familiares de los máximos jerarcas comunistas en paraísos fiscales.
La diferencia con respecto a otros activistas es que el movimiento aunaba a miembros de muy diferente perfil, desde ciudadanos de profesiones liberales hasta acaudalados empresarios descontentos con el statu quo vigente. Para debatir sus iniciativas, instauraron la costumbre de reunirse el último sábado de cada mes en cenas organizadas, de forma que no despertaran las sospechas de las autoridades en un país en el que los banquetes son una parte sagrada de los negocios y de la vida social.
Tal vez temiendo que esas cenas civilizadas se convirtieran en protestas callejeras, uno de los mayores miedos del régimen, apenas un año después de su fundación comenzaron las detenciones (18, según Human Rights Watch) y los juicios contra algunos de sus miembros.
Los primeros en ser juzgados el pasado octubre bajo la acusación de "reunión ilegal" fueron Liu Ping, Li Sihua y Wei Zhongping, algo más de tres meses después de que Xu fuera detenido.
El caso más llamativo fue el de Liu, al ser una política china no adscripta al Partido Comunista que presentó su candidatura independiente en unas elecciones locales en 2011, en una lista en la que también se encontraba Wei Zhongping.
Tres meses después, es el propio fundador el que se ha sentado en el banquillo de los acusados de un tribunal pequinés, en un juicio que ha sido denunciado por organizaciones como Amnistía Internacional.
| Agencia EFE, |
y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario