El secretario de Estado, John Kerry, en una entrevista con Yahoo! News, sostuvo que la Casa Blanca "está abierta a cualquier proceso constructivo que minimice la violencia, preserve la integridad de Irak y elimine la presencia de terroristas foráneos". Kerry añadió que no descartaría la cooperación con Irán, un firme aliado del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y un tenaz adversario de Washington, si esta fuera constructiva para terminar con la violencia y restablecer la confianza en Bagdad.
Kerry también recordó que EE.UU., que se retiró militarmente de Irak en 2011, está "profundamente ligado a la integridad" territorial de ese país. "Veamos primero qué es lo que Irán está o no dispuesto a hacer", señaló.
El funcionario indicó que los ataques con aviones no tripulados (drones) "no son toda la respuesta, pero bien pueden ser una de las opciones importantes" para detener a los Combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL). Fuentes del Gobierno sugirieron ya la posibilidad de que el subsecretario de Estado, William Burns, aborde el tema de Irak esta semana con los representantes de Teherán que participan en Viena en las conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
La milicia sunita ha extendido rápidamente el área de sus operaciones desde el centro de Siria hasta el norte de Irak, y tras ocupar ciudades importantes como Mosul y Tikrit ha difundido imágenes de lo que parece ser la matanza de decenas de hombres jóvenes, posiblemente soldados del Gobierno iraquí (ver nota aparte).
El sábado pasado, el presidente de Irán, Hasan Rohani, ya había expresado su disposición a dejar a un lado las disputas que marcaron las relaciones entre Teherán y Washington por más tres décadas, si EE.UU. está dispuesto a "combatir a los terroristas en Irak".
Una acción conjunta para ayudar a su aliado mutuo Bagdad sería algo sin precedente desde la revolución de 1979, lo que demuestra la alarma desatada por el rápido avance insurgente. De concretarse, esta opción podría desencadenar un terremoto diplomático bilateral entre EE.UU. e Israel, cuyo Gobierno presiona por el aislamiento del régimen de los ayatolá.
El senador republicano por Arizona John McCain opinó ayer que "sería el colmo de la estupidez creer que el régimen iraní pueda ser nuestro socio en el manejo de la situación del creciente deterioro de la seguridad en Irak". "Este es el mismo régimen iraní que ha instruido y armado a los grupos chiitas más peligrosos, que ha instado constantemente a Maliki a que ponga en práctica una política estrechamente sectaria a costa de la reconciliación nacional", afirmó.
Pero el senador Lindsey Graham, también republicano, opinó que Maliki no puede mantener al país unido y que quizá sería necesaria una alianza con Irán para ese propósito. Una colaboración con Irán es "muy desagradable", señaló el senador por Carolina del Sur, pero la comparó con la alianza de EE.UU. con la Unión Soviética regida por Josef Stalin durante la Segunda Guerra Mundial para combatir a la Alemania de Adolf Hitler.
"No hablamos sobre coordinar maniobras militares en Irak con Irán", dijo por su parte la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. En lugar de ello son posibles conversaciones similares a las que Washington y Teherán llevaron adelante previamente en relación con Afganistán, matizó tras las declaraciones de su jefe.
ISIL busca establecer un califato gobernado de acuerdo con preceptos musulmanes sunitas medievales en Irak y Siria, combatiendo a Maliki en Irak y a Bashar al Asad en Siria, otro aliado de Irán. Curiosamente, EE.UU. apoya en Siria a las facciones contrarias a Asad.
La feroz ofensiva yihadista de los extremistas del EIIL parece haber tomado por sorpresa a los gobernantes en Bagdad y Washington, en medio de crecientes temores por una nueva guerra civil sectaria entre sunitas y chiítas en el país. Su avance relámpago por todo Irak, que incluyó la captura de Mosul la semana pasada, también alarma a Teherán.
Tanto EE.UU. como Irán, por sus propias razones, se opusieron al crecimiento de estos yihadistas sunitas y tienen un interés común en ver al Gobierno de Bagdad repeler a estas fuerzas inspiradas en Al Qaeda. "Esto amenaza la estabilidad de la región. Es obviamente una amenaza existencial para el propio Irak. Se trata de un grupo terrorista", afirmó Kerry ante la alarma.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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