15 de diciembre 2016 - 00:00

Yihadistas crearon su propia fábrica de armas en Mosul

Qaraqosh - A medida que las tropas iraquíes avanzan en la región de Mosul, descubren la envergadura de la industria de armamento de los yihadistas, que va de fábricas de munición a una calle transformada en una cadena de producción de coches bomba.

En los más de dos años que los yihadistas llevan en territorio iraquí, el grupo Estado Islámico (EI) estableció un sistema extremadamente bien organizado, nunca igualado por ningún otro movimiento de insurrección, según los expertos.

Estas capacidades de producción fueron una de las principales cualidades para mantener su control en los territorios conquistados en 2014 en Irak, pero también en Siria.

Todos estos hallazgos efectuados por las tropas iraquíes y kurdas, apoyadas por una coalición internacional, suponen una preciada información que podría ayudar a desbaratar futuros ataques en países occidentales.

"En términos de escala, de organización, de centralización del mando y de precisión en la fabricación, es una novedad", afirmó James Bevan, director del grupo Conflict Armament Research, con sede en el Reino Unido. "No conocía ningún otro grupo armado que fabrique [armamento] a esta escala y con tal grado de coordinación", agregó quien acudió a Irak con sus equipos para examinar la producción de armas del grupo EI.

Sus trabajos sacan a la luz un sofisticado sistema de montaje de decenas de miles de obuses de mortero, cohetes y artefactos explosivos, cuya calidad era inspeccionada con regularidad.

Sobre el terreno, Hashim Alí, un experto en minas del ejército iraquí, detalló lo que descubrió en la calle Mart Chmoni, en Qaraqosh.

El grupo EI se apoderó de esa ciudad en 2014, forzando a la población, mayoritariamente cristiana, a huir, y transformó la calle en una fábrica de producción de armas formidables.

Allí donde las hileras de camiones descargaban los pedidos de productos turcos en las tiendas, los yihadistas fabricaban en cadena su arma más temida: los coches bomba.

En un primer edificio, desmontaban los vehículos. En un segundo, cortaban planchas de metal para su blindaje. Un poco más allá, fabricaban explosivos y luego los cargaban por decenas de kilos en los autos estacionados en la calle.

De hecho, las tropas iraquíes suelen ser blanco de estos coches, cuyas carcasas jalonan el norte iraquí.

Las armas artesanales se fabricaban en industrias tomadas por el EI, con los equipos que ya había dentro. Para dar un toque final y firmar su producción, el EI estampaba su logo en sus armas.

En la actualidad, mientras se cierra el cerco en torno al EI, las informaciones recabadas sobre esta producción podrían permitir contrarrestar mejor la amenaza que ésta representa más allá de los territorios bajo su control, afirmó Bevan.

De Egipto a Francia, pasando por Bélgica y Turquía, el grupo y sus satélites llevaron a cabo mortales ataques en 2015 y 2016. En diciembre, la agencia policial europea, Europol, advirtió que los yihadistas podrían atacar Europa con sus coches bomba.

"Los escenarios iraquí y sirio son un nido de desarrollo de artefactos cada vez más sofisticados, que seguramente nunca fueron igualados", consideró Bevan.

Su amenaza ya se extiende más allá de esos territorios pues, "si bien se expulsó al EI de Mosul y de amplios pedazos de Siria, sus combatientes se dispersarán y entre ellos, sus fabricantes de bombas".

Agencia AFP

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