ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

16 de noviembre 2006 - 00:00

Acida, sobre todo con el "show biz" local

ver más
«Chile 672» compensa cierto reduccionismo en situaciones y personajes con su buena estructura y un elenco, en el que sobresale María Lorenzutti como la actriz en decadencia, que da pie a la fuerte caricaturización del show business local.
«Chile 672» ( Argentina, 2006, habl. en español). Guión y dir.: P. Bardauil y F. Verdoia. Int.: J.L. Alfonso, P. Camponovo, M. Lorenzutti, E. Rivas, F. Peña, A. Salonia.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Un chofer de micro escolar, siempre amargo, con mujer cargosa e hija igual a la madre. Una actriz cerca de los cuarenta, que espera volver dignamente al cine, y sufre cuando la vaga de su alumna recibe el protagónico. Una joven bibliotecaria reprimida, cada vez más encerrada, cultivando taras que le vienen de infancia. Una mujer joven, feliz y zafada con su amante casado, pero llena de deudas y amenazada por la envidiosa de la portera. Esos son los personajes principales de esta comedia dramática ambientada en un viejo edificio de San Telmo.

Una nena alegre sólo cuando se suelta de la madre siempre gritona y sube al asiento delantero del micro escolar. Un representante aprovechador, una telefonista típica, un típico directorcito histérico que se lleva a todo el mundo por delante. Una compañera bienintencionada, un infeliz enamorado sólo para desgracia suya, el recuerdo de un padre represivo que parece de cuento. Un amante que en vez de conseguir plata consigue una abogada, un oficial de justicia que le entrega a cualquiera la cédula que hubiera convenido entregar sólo a quien correspondía. Y, por supuesto, la portera, clásica chusma intrigante y maledicente.

Esos son los principales personajes complementarios, que colaboran (algunos) con los principales, o los hunden, voluntaria o involuntariamente. «Amores como el nuestro / a veces hacen mal», dice el bolero con que se inicia la historia de un día, una tormenta (dentro de cada protagonista), y, para completar, una asamblea (que no pasará del comienzo, pero sobre esto no corresponde adelantar nada).

Cierto reduccionismo en la caracterización de algunas criaturas y situaciones, que hubieran podido ser más complejas y/o matizadas, se compensan con buenos méritos de estructura, producción, y elenco ( abundante, atractivo, con el apoyo de varios consagrados, como Florencia Peña en rol de telefonista, y sobresaliente labor de María Lorenzutti como la actriz, y Patricia Camponovo como «la tana»).

Otro mérito, acaso discutiya que varios pueden sentirse más que ofendidos, son los apuntes decididamente ácidos sobre el show bussines local, con palos fuertes sobre todo cuando la actriz es llevada a participar en el rodaje de una película supuestamente artística sobre la decadencia de una mujer y de su cuerpo. Ahí la caricatura es sangrienta, con nombre y apellido, mejor dicho, combinando dos apellidos conocidos, con las características de otra persona, menos conocida. Quienes reconozcan a los aludidos, pueden sonreír o disgustarse. Y aunque no reconozcan a nadie, igual la película se hace interesante.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias