17 de enero 2008 - 00:00

Ahora Muscari emula el modelo de Sofovich

Lejos de sus heroínas de TV, Viviana Saccone hace topless en una obra que estimulael exhibicionismo de los actores, siempre con el habitual estilo rupturista de José MaríaMuscari.
Lejos de sus heroínas de TV, Viviana Saccone hace topless en una obra que estimula el exhibicionismo de los actores, siempre con el habitual estilo rupturista de José María Muscari.
«En la cama». Dir. y Dramaturgia: J. M. Muscari. Int.: G. Romano, V.Saccone, M.Ayos, W.Quiroz. Mús.: M.García Barbe. Esc.: D.Siliano. Vest.: M.Colombo. Dis. Luces: G.Córdova. (Multiteatro)

Si algo le faltaba a José María Muscari para ganarse un lugar en la calle Corrientes era imitar el modelo Gerardo Sofovich. No se trata de un plagio, claro está, sino de una insólita variante de comedia picaresca en la que se transgreden y exageran ciertos rasgos del género.

Abundan los desnudos, las escenas «hot» y los chistes autorreferenciales mientras la acción es interrumpida con monólogos a público y permanentes excursiones por la platea. La idea es que los actores opinen a cara descubierta -y sin filtros-sobre cuestiones relativas al sexo, la fidelidad conyugal y el consumo de pornografía, entre otros temas más livianos que el público festeja divertido.

«En la cama» presenta a dos parejas en crisis cuyas historias circulan en paralelo y a la vez se superponen en el mismo espacio. Sobre el final ambos matrimonios se reúnen por la venta de una casa y terminan participando de una orgía, más fantaseada que real.

Argumentalmente no es muy sólido pero aún sí el espectáculo tiene buen ritmo, ya que su principal atractivo reside en el extravagante rol que Muscari le impuso a cada uno de sus intérpretes. Su método consiste en estimular el exhibicionismo de los actores más allá de todo límite para que, de tanto en tanto, abandonen sus personajes y se atrevan a jugar con su propia imagen pública.

El director ya había intentado algo similar en la fallida «Desangradas en glamour», donde contó con un elenco de primeras actrices, y también en «Fetiche» (actualmente en el Teatro de la Comedia). Ahora reitera la misma fórmula pero con un material bastante menos bizarro.

El creador de «Shangay» y «Catch, lucha en el barro y sexo entre chicas» va ahora a la pesca de un público de costumbres más convencionales y afecto a la televisión, aunque sin renunciar al lenguaje rupturista y provocador que cultivó en el circuito under.

Impacta ver a Viviana Saccone en plan «chica Playboy» o haciendo topless en medio de una discusión de alcoba. Su personaje es la antítesis de aquellas heroínas románticas y distantes que hizo en televisión. Mónica Ayos le regala al público un desnudo de espaldas y una generosa exhibición de sus pechos. No hay justificación dramática para todo esto, pero tal vez sea un guiño a su anterior carrera de vedette. La actriz sobrelleva de las situaciones dramáticas y defiende con buenas armas sus monólogos de humor, aún cuando le toca decir: «Aquí no me hallo y eso que soy Ayos» y otras frases por el estilo.

A su lado, Walter Quiroz, no desentona en el rol de marido aniñado y medio perdido en la vida. Pero la presencia más fuerte y carismática de este espectáculo, es la de Gerardo Romano. Lejos de toda impostura -y sin la soberbia de otros tiempos-el actor transita las cuerdas más riesgosas riéndose de sí mismo con admirable franqueza.

«En la cama» es una obra, por momentos ingenua y en otros muy transgresora, que divierte con su humor desenfadado y su permanentes vaivenes entre realidad y ficción.

También se destacan la escenografía de Diego Siliano, el vestuario de Mercedes Colombo y la iluminación de Gonzalo Córdova que le han aportado a esta comedia un alto grado de refinamiento visual.

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