29 de marzo 2007 - 00:00
Ahora no
"Es una guerra entre Estados Unidos y Europa. EE.UU. no tiene tecnología pero sí lobby; la Unión Europea tiene tecnología pero no lobby." Con este argumento, un funcionario del gobierno explicó por qué la decisión del país sobre qué norma de TV digital se va a emplear quedó para después de las elecciones. Estos sistemas digitales permiten una revolución en la manera de transmitir imágenes a los domicilios y a los cada vez más usados sistemas móviles. La norma que se elija (la americana, la europea o la japonesa, ya adoptada por Brasil) beneficiará a grupos empresarios vinculados a la comunicación y al entretenimiento. La norma de los EE.UU. parece ligada al monopolio "Clarín"; la europea, a las empresas concesionarias de telefonía. Se habla de presiones intolerables sobre funcionarios y hacia el mismo Presidente, que ahora prefiere prescindir hasta después del 10 de diciembre y, como en otros trámites, examinar entre ahora y las elecciones la fidelidad hacia su persona de los grupos empresarios que apoyan las respectivas normas.
-
HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
Julio Bárbaro
En Centroamérica y México, en cambio, la decisión ha sido más rápida en función del influjo de los Estados Unidos: Honduras, Guatemala, Costa Rica y Panamá ya se inclinaron por la norma ATSC, que el gobierno norteamericano intenta imponer en toda la región, aunque sus mismos técnicos reconozcan que, desde el punto de vista de la llegada a receptores móviles (una condición que será imprescindible en el futuro), ha quedado obsoleta, y necesita una revisión técnica que, de todos modos, nunca llegará a los estándares de sus rivales europeo y japonés, que fueron concebidos a partir de esa necesidad.
Cuando a una decisión política delicada se le suma, como en este caso, obstáculos no pequeños en lo técnico, el resultado no puede ser otro que el actual: la postergación de toda decisión. La Argentina, que hacia fines del año pasado había llegado al consenso de elegir la norma europea DVB, y sólo restaba anunciarlo oficialmente (el consorcio representante de esta norma fue el único que lo presentó en Casa de Gobierno, en tanto que los norteamericanos lo hicieron en su embajada), ahora postergará para después de las elecciones el momento en el que, quizás, tenga que decirle que no a George Bush.
El monopolio «Clarín», que desde el momento en que el entonces Secretario de Comunicaciones Germán Kammerath, durante la presidencia de Carlos Menem, se inclinó por la norma norteamericana ATSC, se equipó de acuerdo con ese formato en el que iniciósus primeros experimentosde transmisión digital, tampoco es hoy el más ferviente de sus defensores, aunque lo continúe apoyando. Otros intereses son hoy más prioritarios que las cámaras y transmisores que compró: la futura licitación de las nuevas señales digitales de aire, que se multiplicarán con la llegada de la TV digital por sus propias características técnicas. Ese es un meollo técnico sino político: el gobierno va a tener que decidir de qué forma, y con qué condiciones, licita esas nuevas señales de aire que surgirán de la división por seis del ancho de banda digital.
Bajo el título de «Digital TV on Mercosur & Latinoamerica - ¿Todavía podemos tener todos una misma norma?», el próximo 20 de abril se realizará en el Hotel Sheraton un congreso interregional organizado por el Consejo de TV Digital, organización privada sin fines de lucro que preside Jorge Rivero. Consultado también ayer por este diario, Rivero dijo que «este Congreso estaba previsto para mediados de marzo, pero desde el gobierno me sugirieron que lo trasladara a abril. Allí tuve la pauta de que este mes no habría toma de decisión con respecto a la norma, y me temo que para el momento en que hagamos el congreso tampoco la haya. Creo que va para largo». El gobierno parece darle la razón.




Dejá tu comentario