3 de septiembre 2007 - 00:00

Al arte local parecen no rozarlo las crisis

Esta importanteobra deLeónidasGambartes,vendida en26.000 dólares,fue la «ganga»de la subasta,en la que unapintura deEmilioCenturión logróel precio másalto: 103.000dólares, y unSpilimbergo sevendió en78.000.
Esta importante obra de Leónidas Gambartes, vendida en 26.000 dólares, fue la «ganga» de la subasta, en la que una pintura de Emilio Centurión logró el precio más alto: 103.000 dólares, y un Spilimbergo se vendió en 78.000.
La casa de subastas Arroyo presentó una buena calidad de obras en su último remate, con bases importantes que fueron ampliamente superadas en la mayoría de los casos por una demanda muy fuerte. Sorprendió lo activo que estuvo el teléfono recibiendo ofertas. Esta costumbre, habitual en los remates internacionales, no es común en nuestro país, donde a los compradores parece que no les importa ser identificados.

La obra tapa del catálogo era una pintura emblemática de Emilio Centurión, titulada «Muñeco», que se vendió en 103.000 dólares, el mayor precio de la subasta. Representa a un modelo como si fuera de tamaño natural corporizando a una figura de madera; en el fondo hay una composición cubista que recuerda la influencia de André Lhote en Centurión. La obra perteneció durante 70 años a la familia de nuestro artista y era la primera vez que se ofrecía en venta.

El segundo mayor valor, unos adecuados 78.000 dólares, fue para un paisaje sanjuanino de Lino Enea Spilimbergo; una lindísima obra plena de juegos de perspectiva y de reducido tamaño (77x64cm). Hacía más de cuarenta años que no se la veía, por lo que es una pintura « fresca», como se califica a las obras que salen al mercado luego de mucho tiempo.

Como siempre, Benito Quinquela Martín es un favorito del mercado de arte de la Argentina. Una obra de buen tamaño alcanzó los 67.600 dólares.

En sus primeros años en Italia, Emilio Pettoruti se ganaba la vida realizando cartones que sirvieran de modelos para realizar mosaicos. Generalmente son pequeñas acuarelas, pero también realizó algunas de gran tamaño como «Danza de Flores» (86x107cm.) que se vendió en 66.000 dólares. Valentín Thibon De Libian es uno de los artistas más demandados y pocas son las obras suyas que salen a la venta. Un característico tema de circo de rico colorido y bastante duro de composición alcanzó correctos 34.000 dólares, pese a su mediano tamaño.

Otro raro en los remates es Ernesto de la Cárcova, personaje de la cultura de principios del siglo XX, y tutor de los becados en Europa. Sus desnudos y cuadros de flores son muy buscados; una pequeña obra que no está catalogada en la literatura de nuestro arte y que había salido a la venta en 1969, se vendió en 30.600 dólares.

Ricardo Carpani es quizás el mayor artista de carácter social que tiene nuestro arte. Fallecido hace diez años, en los últimos tiempos sus creaciones son arduamente disputadas por inteligentes coleccionistas. Una típica obra titulada «Revolución» cuadruplicó su base vendiéndose en 30.000 dólares.

Otro favorito del mercado es Antonio Berni, de quien una remanida figura de niña, de mediocre calidad pero muy representativa de su estilo, se vendió en 26.000 dólares. Por obras de igual tamaño y de calidad se pagan cuatro veces más.

La otra estrella de los remates es siempre Stephen Koek-Koek. Este anglo-holandés fue uno de los artistas más prolíficos del arte argentino; se estima que realizó cerca de diez mil obras en tan sólo dos décadas. Su primera producción era post-impresionista; una de sus obras de este período alcanzó 16.000 dólares. Luego, afectado por la locura, realizó una pintura más cargada de materia y sus obras con tema de Cardenalesson las más representativasde su frondosa producción. Una de ellas se vendió en 18.500 dólares, y una mediana pintura de tema de barcos duplicó su correcta base llegando a los 16.700 dólares ante el gran interés por ella.

La «ganga» de la subasta fue una extraordinaria obra de Leónidas Gambartes, artista rosarino que ahondó en las raíces indo-americanas. Una obra de buen tamaño y gran calidad se vendió en 26.000 dólares. No dudamos que su nuevo dueño deberá asegurarla en el triple de lo que pagó, ya que es lo que se necesitará para remplazarla eventualmente.

Como siempre entre los artistas contemporáneos, las palmas se la llevaron Adolfo Nigro y Juan Lascano, aunque de este último pocas veces se ven obras en subasta. Ambos multiplicaron sus bases con creces.

Gran Subasta y buenos precios, pese a la baja del sector bursátil y del mercado inmobiliario. En el mercado de arte de Buenos Aires, nos pareció estar en la tranquila Suiza.

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