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27 de enero 2005 - 00:00

"...Al fin, el mar"

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Lo más destacable del film cubano-argentino «... al fin, el mar» es su tema (los lazos humanos que ningún sistema político puede controlar), pero la historia está débilmente desarrollada.


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En efecto, ésta debe ser una de las primeras, sino la primera, de las películas cubanas hechas en forma realmente independiente, sin pedirle permisos, aprobaciones, ni favores al organismo central de cine de la isla (el ICAIC). Producida entre particulares cubanos junto a la empresa argentina Aleph Media, y con sede de venta mundial en Los Angeles, ese solo hecho ya la hace destacable.

En cuanto al tema, es el de los lazos humanos que -acá queda claro- ningún sistema político puede controlar. Esto se ejemplifica a través de tres personajes: un joven operador financiero norteamericano, que busca sus raíces (la madre se fue en 1967, se casó con un texano, etc.), una muchacha instructora de natación, sobreviviente de una fallida experiencia como balsera, donde perdió a su esposo, y, tercero, un argentino que llegó exiliado en 1976, se hizo una familia, y se quedó a trabajar de cocinero y taxista, al parecer por cariño a la gente, antes que por razones políticas. En uno aparece la vaga curiosidad por la tierra de los mayores, el reencuentro con la casa materna, y el remanso frente al vértigo de sus negocios. En otra, la angustia de confirmar temores, reconstituirse, animarse a querer a alguien de nuevo. Y en el restante, en fin, se manifiesta el humor necesario para sobrellevar los males y las decepciones, ese aire entre amargo y chacotero con que cubanos y argentinos soportan a sus respectivos desgobiernos.

Y, la verdad -y lo que da lástima-, también la historia parece apenas esbozada, con un desarrollo tibio, apenas embrionario, un buen tema diluido en una débil dramaturgia, casi siempre por debajo de sus posibilidades. Hasta ahí llegan sus méritos, sostenidos en esos apuntes, y en la buena intención. No vale la pena escarbar en detalles. Quien quiera algo más, tendrá que acudir (en contados videoclubes) al documental

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