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20 de noviembre 2006 - 00:00

Avatares del Colón

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Jorge Telerman, el tenor Darío Volonté, Daniel Scioli, Eduardo Eurnekian, Teresa González Fernández y Ernesto Gutiérrez, en la celebración del jueves por la noche en el Colón.
  • La del jueves último fue una gran noche en el Colón por lo inusual y extravagante. Abrió para un cena de gala para unos 500 invitados de empresas que pagaron $ 1200 por el cubierto a beneficio de las obras de refacción. Lo organizó Aeropuertos 2000 según una idea original de Teresa González Fernández (ex Solá). La ambientación consistía en unos enramados en papel de aluminio que subían desde los centros de mesa y replicaban la luz del escenario. La rareza es que se hizo sobre el escenario, algo emocionante para quienes son habitués del Colón, que fueron los pocos que respetaron el «dress code» de la convocatoria (era una gala de black tie), como Gino Bogani, el productor Miguel Frías o Santiago Soldati y alguno más. El resto, de oscuro.

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  • Esto se había hecho una sola vez, hace 40 años, para homenajear a uno de los grandes pianistas que tocaron allí, Friedrich Gulda, uno de los más grandes del siglo XX por sus versiones de Mozart y Beethoven y sus incursiones en jazz, que ejecutaba con una originalidad que incluía atizar el teclado con los codos con efectos originalísimos. Descubrió en uno de sus viajes a la joven Marta Argerich, a quien se llevó como alumna a Viena y nunca volvió. Tocó desnudo por TV, se presentó con el conjunto Weather Report y mezclaba sus conciertos de música clásica con jazz.

  • Lo divertido completó la emoción: fue por el contrapunto de discursos de Daniel Scioli y Jorge Telerman. Este casi durmió a los invitados con un largo speech sobre las obras del Colón que, dio a entender, reinauguraría él mismo el 25 de mayo de 2008, cuando se cumplan los 100 años del teatro, con una representación de «Aída». Scioli, que cerró los discursos imponiendo su primacía protocolar, fue escueto: «no hay que hablar tanto», dijo, y en esa fecha, lo «vamos a inaugurar nosotros». Los dos competirán el año que viene por el Gobierno porteño.

  • Telerman suele enloquecerse cuando se entera de que Scioli va al mismo acto que él. Ocurrió la semana anterior con la entrega del premio de editorial Sudamericana en el Alvear. Le dijo a la gente de la editorial que eligieran entre él y Scioli. «Hemos invitado al vicepresidente y a usted, haga lo que considere mejor pero no desinvitamos a nadie», le respondieron. Scioli dio el discurso y recién entró Telerman con cara seria, porque se siente hombre de la cultura y reclamaba precedencia. Un día más tarde se repitió lo mismo en la inauguración de los juegos sudamericanos en el Parque Roca. Pero le dijeron que era un tema de deportes, más para Scioli que para él. «Pero la plata la pone el gobierno de la ciudad», mandó a decir. Le dijeron que el discurso lo decía Scioli; se lo aguantó, habló él y dejó el acto.

  • En el público, no se animó a dar su profecía Jorge Pereyra de Olazábal, el otro precandidato a jefe de gobierno presente en el Colón. Este ex secretario municipal también es candidato al gobierno porteño por la Ucedé pero no se anota a la reinauguración del Colón. Movedizo porque perteneció al grupo que organizó la tenida, Pereyra de Olazábal - que parece ya un hombre a una corbata colgado - las usa inmensas y estridentes - iba de mesa en mesa saludando casi como dueño de casa.

  • El menú, exquisito, lo preparó Rodrigo Toso, chef del Caesar's Park, y tenía como plato principal un cordero relleno en cocción larga con papas, puerros y hierbas. De postre una original mezcla de helado de yogur y mandarinas con pastel galés. Vinos de Familia Bianchi y Barón B para el brindis que, por cierto, fue al ritmo de «La Traviata» acompañado por un grupo de tenores, sopranos y violineros, que entraron por la boca del escenario hacia las mesas. Antes, informal y sólo con un piano, Darío Volonté cantó el bolero «Júrame» y un par de arias de zarzuela a capella, con la desgracia de que el escenario no tiene la acústica de la sala, pero valió el testimonio. El final fue un enganchado de valses vieneses entonados por los violineros.

  • Entre los presentes: Eduardo Eurnekián, Julio Werthein, el embajador de Estados Unidos Earl Wayne, una mesa de tangueros en la que estaban Mariano Mores, Raúl Lavié, Horacio Ferrer, el embajador Juan Archibaldo Lanús, un lote de secretarios municipales (Silvia Fajre de Kirschbaum, el ex macrista y ex grossista Pablo Schiavi, Sergio Beros, Enrique Rodríguez), Gino Bogani, Pereyra de Olazábal, el presidente de la CGE Marcelo Fernández, quien descubrió esa noche que su empresa cierres Lynsa había sido fundada por el abuelo de la esposa de su compañero de mesa de esa noche, el arquitecto Carlos Libedinsky, Santiago Soldati, Clarisa Estol (Banco Hipotecario), Sebastián Bagó, Ernesto Gutiérrez y Guillermo Francos (éstos de Aeropuertos).
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