El recuperado Sergio Denis junto con Mirtha
Legrand, ayer en el almuerzo.
Blooper nocturno: el lunes, el noticiero de trasnoche de «Telefé» dio una auténtica primicia. Anunciaron la reunión de Soda Stereo después de una década. Pero esa no era la primicia, claro, sino la constitución de la banda: «Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly García». Con esa formación, seguramente van a cobrar el triple las entradas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Repuesto tras su internación e invitado a la gala de expulsión de «Gran hermano» para hablar de su dolor en el pecho, Luis Vadalá arremetió contra Mirtha Legrand y el cocinero erótico Nino Dolce. El ex de Moria Casán responsabilizó a Dolce por su internación y luego habló de Legrand: «Cuando me quedé sin trabajo recurrí a todos los que estuvieron cerca de mí, pero nadie respondió. Un día llamé a Mirtha y le pedí si podía ser su chofer, su jardinero o lo que fuera, porque necesitaba trabajar, y me dijo que después me iba a llamar. Nunca lo hizo». ¿Legrand tiene obligación de ser empleadora? Ella no se refirió al tema ayer en su almuerzo, pero en cambio conversó con otro recuperado tras la internación, Sergio Denis, quien no tuvo mesa a solas sino que la compartió con China Zorrilla, Julieta Cardinali y Leonor Benedetto. Al menos Denis se sentó junto a la anfitriona, igual que Zorrilla.
Legrand preguntó sobre su estado de salud y sobre el romance con la ex «Gran hermano» y acentuó las contradicciones que un día la llevan a condenar la telebasura y otro la tienen compenetrada con los romances del reality. En cuanto a las salidas nocturnas que tuvieron a Legrand el fin de semana en el teatro para la obra de Enrique Pinti, se supo que no quiso formar parte del homenaje a Liza Minnelli ayer en Sr. Tango. Si bien los ciclos de chismes ya decían que Legrand estaba enojada pues la estrella de «Cabaret» había ido al living de Susana Giménez y no a su mesa, lo cierto es que Minnelli es artista exclusiva de «Telefé».
Seguía ilusionado ayer Marcelo Bonelli con tener el debate entre Mauricio Macri y Daniel Filmus en «TN» y, en diálogo radial con Andy Kusnetzoff, hacía oídos sordos a las declaraciones de Macri y se jactaba del «derecho de todo ciudadano a verlos debatir». En ningún momento se mencionó lo que varios presumían: que evitaban que el debate fuera hoy en «TN», en coincidencia con el partido de Boca por la Copa Libertadores en «Canal 13». El debate anterior, entre los tres candidatos, había coincidido con el Martín Fierro, pero se sabe que el partido de Boca interesa más a todos, comenzando por el propio Macri. Habrá que ver si finalmente se da el próximo miércoles aunque también se emitirá el partido de Boca, el mismo día y a la misma hora. ¿Cambiarán de día «A dos voces», competirán con Boca o no habrá debate?
Excelente el festejo de los 50+1 ( programas) de «TVR», en clara alusión a los votos necesarios para evitar el ballotage y como buena excusa para aprovechar el abundante material de archivo. Gabriel Schultz y Sebastián Wainraich comenzaron parodiando a Néstor Kirchner: «Este programa investigará todo lo que hicimos en los '90 y también habrá informes sobre las privatizaciones», pero dieron paso al tema de la semana pasada: «Chau Vadalá, Chau caño». Nuevamente las contradicciones de Rial fueron lo mejor. Criticaba en «Polémica en el bar» a los participantes de «Gran hermano» depilándose en cámara mientras la semana pasada presentaba jocoso a uno de ellos depilándose en cámara. Hace años arremetía contra el morbo del reality del encierro en ocasión de los brotes del participante Pablo («Deberían medicarlo pero lo evitan para lucrar», decía Rial) mientras la semana pasada sostenía: «Mostrar la internación de Luis Vadalá no es morboso». Uno de los conductores remató: «Quién hubiera imaginado, Vadalá pidiendo permiso a «Gran hermano» para ir al cardiólogo».
Otro tanto ocurría con Mario Pergolini, quien criticaba el morbo por un punto de rating «Quieren que alguien se muera en cámara» a propósito de un desmejorado Diego Maradona en el programa de Marcelo Tinelli, mientras «E-24», de Pergolini, se había caracterizado por mostrar no sólo salas de emergencia sino cirugías y varios pacientes en terapia intensiva. Lo peor: la multiplicación de partes médicos comunicando la muerte de los pacientes a sus familiares. La conclusión del invitado Jorge Lanata quedaba corta: «Estamos a poco del sexo oral en los noticieros».
El bloque político tuvo las contradicciones de todos: desde Kirchner criticando los años '90 la semana pasada (y siempre desde que asumió) pero en el archivo junto a Menem, agradeciéndole su presencia en El Calafate hasta Elisa Carrió a favor de Filmus en 2003 y en su contra en estas elecciones. En el informe sobre el caso Dalmasso intercalaron imágenes del film «Tirá a mamá del tren» con Danny De Vito tentado de utilizar su cinturón y estrangular a su madre. Si de lazos se trata, ilustraban la frase «No existe enamoramiento más fuerte que el de una mujer con su primer hijo varón» con Silvio Soldán y su madre.
Las contradicciones de la cobertura periodística tuvo su climax con el movilero Facundo Pastor. Primero decía que Nora Dalmasso había peleado con el asesino antes de ser asesinada y enfatizaba más tarde que no había rasgos de pelea. Presentaba «información exclusiva de último momento» y daba paso a una cámara que mostraba a Marcelo Macarrón, fumando en el living de su casa. Imperdible el fallido de una movilera en alusión al «perejilazo» que habría asesinado a Norita: «El perejil mata a la fruta prohibida» a lo que pronto la corrigieron «Fruta podrida».
Dejá tu comentario