«Batman, el caballero de la noche» es mucho menos intelectual
y más entretenido que el film anterior. El Guasón del
fallecido Ledger no tiene nada que envidiarles a los de César
Romero y Nicholson.
«Batman, el caballero de la noche» (The Dark Knight, EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: C. Nolan. Int.: C. Bale, M. Caine, H. Ledger, G. Oldman, A. Eckhart, M. Freeman, M. Gyllenhaal, E. Roberts.
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Luego un primer «Batman» demasiado intelectual y complicado en el tema del origen del superhéroe, que en realidad no era tan interesante, el director Christopher Nolan retoma la franquicia del encapotado y la lleva a un nuevo, brillante, nivel en este formidable «Batman, el caballero de la noche». La película comienza directamente con el violentísimo robo de una banda de payasos a un banco de la mafia, en una furibunda presentación de El Guasón (increíble Heath Ledger) y simplemente nunca se detiene, aportando acción, suspenso e imaginación a granel durante dos horas y media.
Tanto en el comic como en el cine, Batman ha oscilado entre lo verdaderamente oscuro y el colorido e ingenuo pop característico de la serie de TV con Adam West ( insuperable en su estilo, hay que reconocerlo). Esta nueva película va de frente a lo más oscuro ya desde el título original, pero por suerte no cae en elucubraciones psicológicas, sino que va delineando el retrato del tortuoso protagonista a través de la acción y del uso intensivo de los batigadgets, es decir los artefactos que finalmente son los que le dan al millonario Bruce Wayne los superpoderes que detenta como Batman. Por ejemplo, en un raro caso de bati-acción internacional, el encapotado viaja a Hong Kong a secuestrar a un millonario mafioso desde su rascacielo hacia arriba, en una secuencia asombrosa que serviría por sí sola para recomendar el film, aunque incluye no menos de media docena de momentos del mismo calibre.
El argumento le sirve a Nolan para poder contar una historia relativamente compleja para los estándares del género, pero sin depender exclusivamente de los eternos y consabidos conflictos de doble personalidad del protagonista. De hecho, Christian Bale luce excepcionalmente contenido en su doble rol, y, en especial cuando interpreta al lógicamente menos carismático Wayne, nunca deja de sostener un diálogo atractivo junto a actores de la talla de Michael Caine o Morgan Freeman.
El motor de la película es curiosamente el policía encarnado por Gary Oldman, el personaje que colabora con Batman para detener al crimen y que, junto al hombre murciélago, piensa que Ciudad Gótica necesita a un héroe a cara descubierta, sin lado oscuro.
Lamentablemente el candidato a esta posición es el fiscal Harry Dent, conocido por los fans del comic como Harry Dos Caras, por lo que es obvio que a lo largo de la película, el paladín de la justicia interpretado por Aaron Eckhart irá evolucionando en algo muy parecido a otro monstruo en la galería de villanos del creador del comic original, Bob Kane.
Lunático
Eric Roberts también tiene su momento como un mafioso a la antigua que desata el infierno sobre Ciudad Gótica al darle poder al lunático Guasón, criminal totalmente demente que puede prenderle fuego a una montaña de dinero o someter a sus víctimas a extraños experimentos sociológicos, como proponer que el que detone la bomba a la que está atado otro pueda salvarse de la muerte.
Teniendo en cuenta que los otros Guasones del cine y la TV fueron actores como César Romero y Jack Nicholson, hay que reconocer que el desaparecido Heath Ledger hace un trabajo extraordinario, ayudado por un guión que potencia la locura del personaje al máximo, incluyendo un monólogo introductorio donde el sardónico villano basado en «El Hombre que ríe» de Victor Hugo, cuenta una historia distinta de los orígenes de sus terribles cicatrices.
Justamente esta deformidad del Guasón está marcada como nunca en versiones anteriores, y es sólo uno de los detalles que llevan a este segundo Batman de Nolan al nivel más fuerte, violento y siniestro en la historia de las adaptaciones del personaje de DC Comics, en un film imperdible para todo fan del género.
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