Blu-Ray: triunfan los estudios, no el usuario

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A principios de esta semana, y después de desmentir trascendidos sobre el particular, Toshiba admitió que se retiraba de la contienda por el futuro del DVD de alta definición, dejando el camino despejado para el Blu-ray de Sony, formato apoyado por la mayoría de los grandes estudios de Hollywood.

La retirada del HD DVD es una mala noticia para los consumidores en general y trae aparejada una nueva derrota de Microsoft, compañía que suma un nuevo traspié después de no haber podido absorber a Yahoo en el mercado de los buscadores de Internet.

Los consumidores, por su parte, deberán lidiar con una tecnología que ofrece menos capacidades que el HD DVD -sobre todo en lo que hace a la experiencia interactiva- y que tiene un costo de producción mayor, algo que ni siquiera pudo ser convenientemente reducido en el fragor de la batalla y que ahora tiene el campo libre como para ser aplicado contundentemente a los futuros usuarios.

Adicionalmente, los futuros compradores deben tener en cuenta la incompatibilidad de la nueva tecnología, cuyos reproductores son incapaces de leer los DVD tradicionales y que por lo tanto transforman en obsoletas las colecciones existentes. Frente a frente, ninguna de las dos alternativas se sacaba claras ventajas y de hecho, los consumidores necesitan de nuevos televisores (digitales) para apreciar completamente las mejoras en lo que hace a calidad de imagen y sonido.

La decisión de los estudios fue la que volcó el fiel de la balanza en la contienda, impulsada por la supuesta superioridad anticopia del Blu-ray, hecho que ha sido desmentido apenas hizo su debut la tecnología, por lo que la trastienda de la batalla queda poco clara: no se ha decidido por una evidente superioridad tecnológica ni por una mayor conveniencia para los consumidores e, inclusive, los costos de poner en marcha una línea de producción de Blu-ray es mayor que el de reconvertir las ya existentes de DVD en nuevas dedicadas al HD DVD.

Otra duda que subsiste es si, a esta altura de los acontecimientos, el Blu-ray está en condiciones de cimentar un nuevo mercado para el negocio cinematográfico, que con el tiempo se ha ido apoyando cada vez más en la comercialización directa de películas antes que en su estreno en salas, y que es, en realidad, de lo que se trata todo esto. Sólo el tiempo puede responder a este último interrogante.

Horacio Moreno

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