1 de febrero 2006 - 00:00

Charles Van Doren ofrece su personal enciclopedia

Charles Van Doren, a fines de los años ’50, en su participación del famoso concurso de preguntasy respuestas «Twenty-One», y en una reciente conferencia.
Charles Van Doren, a fines de los años ’50, en su participación del famoso concurso de preguntas y respuestas «Twenty-One», y en una reciente conferencia.
Basta con leer las casi 500 páginas de «Breve historia del saber», libro con el que Charles Van Doren, ex director de la Enciclopedia Británica, se redimió de su pasado como timador de los concursos culturales de TV, que se publica en español.

Con millones de personas pegadas al televisor, Charles Van Doren se convirtió a fines de los años '50 en una especie de héroe americano. Su participación en el concurso TV Quiz Show le reportó 130 mil dólares. Pero jugó con las cartas marcadas. Pronto se descubrió que participaba con preguntas preparadas de las que ya sabía la respuesta. Aquel escándalo lo hizo famoso (Robert Redford llevó al cine aquella escandalosa estafa al público), pero no es por su participación en TV que se destacó, sino por su labor como editor de la Enciclopedia Britanica y como autor de libros como «Breve historia del saber», publicado en EEUU en 1991, en el que realiza un lúcido y ameno repaso por todas las épocas, de la Prehistoria a nuestros días. Estos son algunos ejemplos de su saber.

Mesopotamia
. El honor de descubrir la escritura correspondió a los sumerios de la Mesopotamia, donde los escribas, que redactaban cartas, registros y crónicas, acapararon poder. Todavía se conservan anuncios en los que buscaban pupilos con el lema: «Los escribas escriben mientras que el resto trabaja».

A la hoguera
. La primera quema masiva de libros fue en China en el siglo III a. C. Muchos intelectuales escribieron contra el Gobierno, pero el emperador Shi Huang-di no toleró la disidencia: los intelectuales fueron incinerados vivos junto a los libros que no trataran sobre derecho, horticultura y medicina.

Sacrificios aztecas
. La cuentade sacrificios humanos de los aztecas es sobrecogedora. Cada semana se sacrificaba a 1.000 niños y jóvenes. El sacerdote, con un cuchillo, les arrancaba el corazón, que alzaba, todavía latiendo, ante la gente.

El número irracional
. Los pitagóricos sospechaban que los números irracionales no existían en el mundo real ¿Dónde existían? ¿Eran un símbolo de dioses malévolos? Justicia aristotélica. «Si todos los hombres fueran amigos, no habría necesidad de la justicia», proclamó Aristóteles en el siglo IV a. C. Esa declaración afirma la necesidad de que exista un gobierno que imparta Justicia, pues no todos los hombres son amigos.

La suerte romana
. En la antigua Roma incluso al ciudadano más pobre se le otorgaban tierras que cultivar, una ración diaria de grano y, si no tenía nada que hacer un domingo, podía ir gratis al circo. Desde luego, la ciudadanía romana era un título al que merecía la pena aspirar.

Culto al cuerpo
. Vivimos en un mundo tan materialista como lo fue el romano. Ellos también estaban obsesionados con la salud, la dieta y el culto al cuerpo. Pasaban más tiempo en baños y clubes que en las iglesias, templos y bibliotecas.

El obeso Tomás de Aquino
.El famoso sacerdote, que vivió en el siglo XIII, era tan infatigable en sus investigaciones como inmensamente gordo. Se construyó para él un altar especial con un gran semicírculo para alcanzar la hostia con sus cortos brazos en la misa.

Da Vinci, a medias
. Casi todos los proyectos que emprendió Leonardo quedaron inacabados a su muerte, a pesar de que vivió casi hasta los 60 años, a pesar de su talento extraordinario y a pesar de que trabajó duro toda su vida.

Francis Bacon, congelado
. La muerte de Francis Bacon se debió a un humillante experimento. En marzo de 1626 decidió poner a prueba su idea de que el frío retrasaba la putrefacción de la carne. Descendió de su carruaje, compró un pollo y lo rellenó de nieve. No se sabe qué resultados tuvo el experimento, pero Bacon murió semanas después de pulmonía.

La peste de la imprenta
. La peste negra fue una de las peores catástrofes de la Historia, pero no hay mal que por bien no venga. Con las ropas de los muertos, sus manteles y sus juegos de cama pudo fabricarse mucho papel de trapo, lo que provocó que un tal Gütemberg le buscara una aplicación a todo ese excedente. Y así nació la imprenta.

La Biblia de Colón
. Colón nunca escondió que su certeza no se basaba en la razón. Según le dijo al rey Fernando y a la reina Isabel, no importaron las matemáticas o los mapas, sino ciertos pasajes de la Biblia. Estas descabelladas fuentes geográficas fueron lo bastante convincentes para sus patrocinadores.

El imán de Gilbert
. Fue un gran médico del siglo XVI, pero lo hizo famoso su fascinación por los imanes. Descubrió que la Tierra era un gran imán, pero su idea más provocativa fue decir que lo que mantenía a los planetas en órbita era una especie de sistema magnético. Ningún contemporáneo suyo comprendió absolutamente nada, ni siquiera el propio William Gilbert entendía muy bien lo que estaba proponiendo. Pero tenia razón.

Descartes, un dormilón
. El gran filósofo del siglo XVII fue amigo de quedarse en la cama hasta tarde, pero recibió el encargo de dar clases de filosofía a su mecenas, la reina Cristina, a las cinco de la madrugada en pleno invierno. Murió por una pulmonía a los pocos días de comenzar el curso.

Darwin, mal alumno
. Fue un mal estudiante. Su padre, decepcionado con él por sus notas, no se disgustó cuando su hijo aceptó, en 1831, el empleo de naturalista en el buque HMS Beagle, que tenía la misión de explorar la vida salvaje de América del Sur, pero su padre lo despidió sin fe en que pudiera hacer nada de provecho en aquella travesía.

La inspiración revolucionaria
. La ayuda francesa a los estadounidenses durante la Guerra Civil Americana acabó volviéndose contra el rey. Sus soldados habían visto a un pueblo luchar por su libertad.Era difícil que volvieran a casa sin revelarse. Y así comenzó la Revolución de 1789.

El amo bueno
. Uno de los argumentos más hipócritas para defender la esclavitud en el Sur de EEUU decía así: «Un amo trata bien a su negro, que vive mejor siendo esclavo que si fuera libre.El trabajador libre del Norte no disfruta de esa clase de benevolencia.Es un esclavo en todo menos en el nombre». Un corresponsal del The New York Tribune estaba de acuerdo. Se llamaba Karl Marx.

El Colt igualitario
. En el Oeste había un nombre para el Colt 45. A este revólver le llamaban «el ecualizador», pues hacía a todos los hombres iguales, jóvenes o ancianos, fuertes o débiles, buenos o malos, tuvieran razón o no.

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