A veces «Clarín» es un diario impresionable, tal como demostró ayer al dedicarle un recuadro a una tensa escena de «Los infiltrados» de Martin Scorsese. Esa escena transcurre en un cine porno, donde el capomafia Jack Nicholson cita a su informante Matt Damon para hablar de un tema crucial para el argumento. Pero Nicholson, guasón como siempre, le da un buen susto a Damon antes de entrar en materia. Se le aparece de golpe, apuntándolo con otro tipo de arma: no de fuego sino de látex, y de las más grandes que se consiguen en los pornoshops. «Clarín» se asustó más que Damon, y en su recuadro asegura que Nicholson hace «un desnudo frontal en primer plano, no apto para menores o personas impresionables». La única duda que desliza el diario del monopolio es si se trata de un doble o del portentoso Jack en persona. Nicholson debería enterarse: estaría más orgulloso que con un Oscar en la mano, que mide un poquito menos.
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