Tras «La
señora
Macbeth», que
según dice la
dejó «arrasada
y con
achaques que
antes no
tenía», Cristina
Banegas
aceptó sólo
dirigir «La
persistencia»,
también de
Griselda
Gambaro.
"Después de hacer 'La señora Macbeth' quedé tan planchada que no creo que ahora esté en condiciones de aceptar un papel tan exigido", dice Cristina Banegas, una de nuestras actrices más aguerridas, de ésas que «rompen la pantalla del televisor», como, según cuenta, le dijo hace tiempo un taxista. Pero la actriz afirma estar muy entusiasmada con la música, la escritura y la dirección teatral. En estos días se encuentra ensayando otra pieza de Griselda Gambaro, «La persistencia», cuyo estreno esta previsto para el 23 de junio, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, con un elenco que integran Carolina Fal, Gabo Correa, Horacio Acosta y Sandro Nunziata. «Griselda Gambaro escribió esta obra entre septiembre y octubre del 2004, después del atentado checheno a la escuela de Beslan, Rusia, donde murieron más de 300 niños», explica Banegas. En lo anecdótico, la obra no tiene una relación directa con la masacre que enfrentó a la separatista República de Chechenia con el gobierno ruso. La intención de la autora fue recrear poéticamente los factores humanos que hicieron posible semejante tragedia y, como todas las obras de Gambaro ésta plantea diversos conflictos éticos. En paralelo, Banegas continuará presentando en distintas ciudades del país su espectáculo «La Criollez. Tangos, milongas y poemas» junto al guitarrista Edgardo Cardozo. Además, le está produciendo un disco a su madre, Nelly Prince, cuyo lanzamiento tendrá lugar en octubre. Y antes, en el mes de septiembre, tiene pensado festejar en el Centro Cultural Rojas sus 40 años de actuación con una muestra de fotografías sobre «La señora Macbeth» y un video con los principales hitos de su carrera, dirigido por Lucas Distefano, hijo de Gambaro y del escultor Juan Carlos Distefano.
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Cristina Banegas: No. Por ahí hago algo en televisión. Voy a cantar y a acompañar a mi madre con su disco. También quiero retomar la escritura que siempre estuvo presente en mi vida, pero un poco de costado. Acabo de publicar un libro junto a la poeta Claudia Schwartz, María Inés Landaburu, Ingrid Pelicori y Liliana herrero que se llama « Caligrafía de la voz» y es una joyita. Además tengo planeado viajar a España y a Turquía. Muero por conocer Estambul. P.: ¿Gambaro le ofreció dirigir «La persistencia»?
C.B.: Me llamó el año pasado y utilizó la misma estrategia que con «La señora Macbeth»: invitarme a su casa de Don Bosco, en su maravilloso jardincito, para leerme en voz alta la obra. Sólo que en este caso me pareció que la edad del personaje femenino no daba para que yo lo hiciera. De hecho, Zaida termina embarazada en la obra. Yo le decía a Griselda que, si bien hay mujeres de sesenta y pico que hoy quedan embarazadas gracias a los adelantos de la ciencia, y yo tengo 59, igual no me parece que deba hacer ese papel. Enseguida pensé en Carolina Fal.
P.: La autora dijo que cuando la vio actuar en «La Señora Macbeth» quedó tan fascinada que no se le ocurrió otra cosa que gritarle: «¡Bestia, bestia!». Debe frustrarla un poco que usted haya optado por la dirección.
C.B.: Le voy a dar un ejemplo para que entienda mi situación. En «La señora Macbeth» tenía un trabajo vocal tan exigente que no me permitía cantar ni hacer ninguna otra cosa. Yo me las ingeniaba para seguir dando clases, pero siempre con gran esfuerzo. No me lastimé, pero el cansancio vocal con el que terminaba la secuencia semanal de funciones era tremendo. Me costaba mucho recuperarme para la primera función de la semana siguiente. Era un trabajo muy bestia también en lo corporal. Yo tenía tres o cuatro capas de ropa mojada, el pelo como si me hubiera metido en la ducha, terminaba con toda la cara enchastrada y llena de mocos. Salía del teatro, arrasada.También era bárbaro hacerlo y me divertía como loca. Pero quedé extenuada. Tengo achaques que hace dos años no tenía.
P.: ¿Sus trabajos en televisión la desgastan menos?
C.B.: Al contrario, me desgastan terriblemente. Todavía tengo tendinitis en esta mano por mi trabajo en «Milagros, pastora» de «Mujeres asesinas». El programa se emitió hace poco, pero lo grabé en diciembre y todavía me duele la mano de los bastonazos que pegué. Esto no es gratis. No sólo porque te pagan poco, sino por lo que a uno lo afecta. Ser actriz tiene sus efectos secundarios.
P.: ¿En dónde transcurre «La persistencia?»
C.B.: En un refugio de montaña, que podría estar en la Quebrada de Humahuaca como en Ucrania. En ese lugar se oculta una pareja junto al hermano de la mujer. Es una obra de gran potencia, dura apenas una hora y tiene grandes escenas y grandes textos y monólogos. Remite a la tragedia clásica aunque su escritura es absolutamente contemporánea, de una poética descarnada e impiadosa que está atravesada por la crueldad, el absurdo y el sinsentido.
P.: ¿Aquí también hay víctimas y victimarios como en las demás obras de Gambaro?
C.B.: Así es y como en todas las obras de Gambaro hay una mujer que es víctima y cómplice. En algunas de sus piezas las víctimas se someten, en otras se rebelan. La protagonista de esta obra se somete y se rebela.
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