Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale, presentes en la reinauguración del Teatro SHA.
"Durante años los teatros se transformaron en templos o en supermercados chinos. Que haya gente que apueste a reabrirlos me parece saludable". Así, sin vueltas y sintetizando con perfecta claridad lo que sucedió entre los años '90 y principios del 2000, Juan Carlos Baglietto describió ante ámbito.com lo que sucedería minutos más tarde.
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Estas palabras se dieron en el contexto de la reinauguración del Teatro SHA (Sociedad Hebraica Argentina), que tras diez años fue reinaugurado con un concierto del dúo compuesto por este intérprete y el pianista Lito Vitale. Ellos, que ya habían estado allí en la primera etapa de la sala, aseguraron entre risas que la diferencia es que ahora están "más gordos, más viejos y más pelados".
El director artístico del SHA, Roberto Bisogno, afirmó que la historia de ese recinto data de 1968. "La construcción es idéntica a la de la Martín Coronado del Teatro San Martín", agregó. En la historia de esta casa de arte, se destacó siempre su programación, que "causó muchísima curiosidad en la comunidad teatral y que era un espacio que luchaba contra la censura".
En 2001, momento en que la crisis afectó a todos los sectores del país, "la Hebraica" -tal como es conocida- se convirtió en una sala de alquiler. "Perdió su rumbo artístico. Dejó de pertenecer a los teatros de cartelera, que es lo que nosotros estamos haciendo ahora", señaló Bisogno. "La estamos orientando a recitales de música popular, aunque no descartamos que vayamos a ofrecer una temporada fuerte de teatro. Es una sala de 900 localidades y la Ciudad necesita una sala que suene bien", puntualizó.
En tanto, el recién reinaugurado coliseo tiene también una sala pequeña "de 135 localidades donde se va a desarrollar una oferta muy amplia de teatro independiente. Vamos a priorizar a artistas jóvenes y nuevas tendencias", finalizó el empresario teatral.
Así, a las 21.53 Baglietto y Vitale salieron al escenario de ese lugar ubicado en pleno barrio de Once. Con "Renaceré en Buenos Aires", tango de Horacio Ferrer y Astor Piazzolla, el dúo abrió un show de casi dos horas. Hubo tiempo para clásicos del 2 x 4 como "Penas de bandoneón", "Como dos extraños" y "Los mareados" pero también para los infaltables del folklore y del repertorio rosarino como "Piedra y camino" y "Tratando de crecer".
Con Julián Baglietto en la batería y Guido Martínez en el bajo, estos artistas de amplísima trayectoria demostraron que, como dice la canción de Fito Páez que interpretaron ante gran ovación, "Las cosas tienen movimiento". Una década después, el SHA promete reinsertarse en la oferta cultural porteña con figuras entre las que se destacan, por ejemplo, Luis Alberto Spinetta, Elena Roger y la murga Falta y Resto.
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