El Festival de Mar del Plata, cuya 20ª edición empieza mañana, cumple por supuesto muchos más años (la discontinuidad fue uno de sus peores males). Hace exactamente 40, en 1965, Leonardo Favio se consagraba con la estupenda «Crónica de un niño solo». El rostro dolido de su protagonista, Diego Puente, ya es un símbolo de la pantalla. «Yo no sabía lo que era una villa o un reformatorio», dice hoy Puente a este diario. «Y muchas cosas que filmé allí sólo las entendí más tarde.»
Diego Puente, el «Polín» de «Crónica de un niño solo», en una escena de la película de Leonardo Favio y tal como se lo ve hoy. Actualmente, es entrenador de rugby.
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