16 de mayo 2001 - 00:00

El cine nacional prefiere alejarse de Buenos Aires

Rodrigo Furth.
Rodrigo Furth.
(15/05/2001) Todavía celebrando los premios alcanzados en Brooklyn («Fui por uno y volví con tres, incluyendo el más grande».), y la buena recepción en Córdoba, donde se estrenó el jueves, Rodrigo Furth presentará ahora en Buenos Aires su opera prima, «Tocá para mí». Pero, aunque se trate de un debut, Furth viene trabajando desde 1981.

«Entre otras cosas -dice-, fui segundo asistente de dirección de Luis Puenzo en 'Gringo viejo', una película de 20 millones, gracias a la cual me compré la casita en Don Torcuato, con huerta y gallinero, y asistente de producción en 'La peste'. También hice publicidad, clips, y docencia, por ejemplo unos talleres de cine y teatro en escuelas secundarias, algo muy bueno, sobre todo con chicos de 12 a 16 años, porque los mayores sólo quieren hablar de sexo. Entre todos hicimos, por ejemplo, un corto sobre una chica que reacciona contra políticos corruptos y destrucción del medio ambiente, transformándose en Mateína, una heroína muy especial. Me gustó tanto que la tomé como emblema de mi propia productora.»

Periodista: ¿Cómo es la historia de «Tocá para mí»?

Rodrigo Furth: La presenté en el concurso de operas primas 1997 del INCAA, y perdí. Pero Eduardo Ruderman me comentó que había sido finalista, y me renovó el entusiasmo. En 1998 trabajé el guión con él, y tuve la sorpresa de recibir 100.000 dólares por el seguro de vida de un familiar que había muerto en Francia. Con eso y otros aportes privados -nada del INCAA, aunque después se portó muy bien en todos los festivales-, en 1999 rodamos en el campo, ya que cuenta la aventura de un chico baterista que busca sus raíces en un pueblo perdido, Los Angeles, a partir de un acordeón del padrastro.

P.: ¿Tiene base real?

R.F.: Lo curioso es que después descubrí cerca de Chacabuco un pueblo Los Angeles como el que yo pensaba, que pasó de 1.500 habitantes a diez, y donde las casas viejas se usan de chiqueros, y las ovejas andan por la calle principal. De todos modos, no buscábamos un lugar determinado, sino un estereotipo de la pampa seca, bahiense, y de los campos verdes (lo que hallamos entre la Panamericana y los bajos del río Luján). En cuanto a personajes, hay de distintas entonaciones, desde Hermes Gaido, Alejandro Fiore, Oscar Alegre, que hace de cura, Emilio Urdapilleta, y Colomba, que hace de madama, hasta los cordobeses como Toto López y María Laura Frigerio, que hacen un baile odalisco-cuartetero en el camión que él va manejando.

P.: ¿Cómo es eso?

R.F.:
Es una forma de arrimarme a Emir Kusturica. En serio; en todos los festivales donde la presenté, nadie me dijo que fuera una escena inverosímil. Cuanto mucho, en Mar del Plata una señora me dijo: «Ahora entiendo por qué los camioneros tienen tantos accidentes». En cuanto a María Laura Frigerio, que viene de Traslasierra, ésta es su primera película, y le toca hacer de prosti, y desnudarse. Cuando vino al casting nos dijo: «Esto mis viejos no me lo dejan hacer, pero yo vengo porque acabo de cumplir 21 años».

P.: Todo legal, entonces. ¿Y la música?

R.F.: Como soy un músico frustrado, tardé tanto en filmarla como en atender la banda sonora. Lo primero que aprendí, de chiquito, fue el acordeón (me enseñaba el panadero después que le hacía el reparto), y tengo pasión por el folklore, una pasión incomprendida por mis congéneres. Por eso apelé a Fernando Manuel Diéguez, celista de formación clásica, que también tiene un dúo y un sexteto de tango. Para mi película él compuso cuartetos, cumbias, chamamés, y un rasguido doble, que luego grabó Yayo Cáceres, y también hizo una versión del valsecito «Desde el alma», que tiene su contrapartida, o complemento, en un cover punk. La idea era tomar como hilo de Ariadna un tema común a nuestros padres. Salió muy bien; en Berlín (una sala de 800 butacas, llena en todas las funciones), la gente nos brindó un aplauso muy cálido, al ritmo del chamamé final, y en el Williamsburg Brooklyn Film Festival ganamos sin problemas el premio a la mejor banda sonora, tal como yo esperaba.

P.: Y la yapa.

R.F.:
Es cierto, también ganamos el premio al mejor film de la sección y al mejor film de todo el festival.

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