25 de febrero 2008 - 00:00

Eterno Leopoldo Presas no pierde su cotización

«Puerto de La Boca», óleo de Leopoldo Presas que realizó durante su residencia en París.
«Puerto de La Boca», óleo de Leopoldo Presas que realizó durante su residencia en París.
Leopoldo Presas cumplió 93 años el 21 de febrero último. Aproximadamente 120 obras de su autoría son ofrecidas todos los años en subastas porteñas. Sus valores fluctúan entre los 80.000 dólares a los 1.000 dólares por carbonillas, gouaches, témperas y óleos realizados sobre papel de diario.

Con más de 60 años de trayectoria, es uno de los artistas más prolíficos y demandados por el mercado en nuestro país. El precio promedio de sus obras es de 10.000 dólares, y es la figura de la mujer el tema preferido de su colorida producción.

También sus puertos de La Boca, muchos de ellos realizados durante sus años de residencia en París, con la nostalgia de su barrio.

Curiosamente, cuando retornó a La Boca, empezó a pintar el recuerdo de la vista de su estupendo taller y casa frente al río Sena, en el Quai d'Orsay, frente al Museo del Louvre.

Artista completo, ha realizado innumerables grabados, acuarelas, témperas, gouaches, pasteles, carbonillas, ninguna de las técnicas le ha sido ajena. Nació en Buenos Aires en 1915. A los 17 años concurrió a las clases del pintor y grabador Adolfo Sorzio, para preparar el ingreso a la Academia Nacional de Bellas Artes, donde cursó sólo unos meses. Tomó luego clases particulares con el maestro Lino Enea Spilimbergo en el Instituto Argentino de Artes Gráficas. En 1939 integró el grupo Orión junto a Luis Barragán, Ideal Sánchez, Vicente Forte, Orlando Pierri, Bruno Venier, Juan Fuentes, Alberto Altaleff, Antonio Micheli, los poetas Rodolfo Alegre y Juan Aschero y el crítico Ernesto B. Rodríguez, mentor e ideólogo del grupo.

Con ellos expuso en la Sociedad de Artistas Plásticos, que pasaría a la historia como la primera muestra de obras surrealistas realizada en el país. Ante la necesidad de ganar el sustento, en 1940 abrió un taller de diseños textiles y abandonó la pintura, pero alentado por su colega y amigo Santiago Cogorno retornó a ella unos años después.

En 1979 se radicó en París, donde vivió hasta 1987. De regreso a la Argentina continuó pintando, y lo sigue haciendo hasta el día de hoy. Ha obtenido todos los premios y reconocimientos en nuestro país y es uno de los hombres más queridos del medio artístico. Es su costumbre visitar exposiciones y adquirir obras de jóvenes artistas, que colecciona con devoción.

En su vasta obra pueden reconocerse algunos ciclos: los inicios en el surrealismo, los cuadros eróticos, las obras religiosas como los Cristos que llevó a la Bienal de Arte Sacro en París en l967, la serie expresionista de los Cerdos, en la que pintó la bestialidad humana con una crítica ácida. Pero más allá de toda periodización, Presas es un colorista excepcional, pintor de fruteras y de flores, de magníficos paisajes e inigualables desnudos femeninos; en fin, un artista completo.

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