Lon Chaney en
«Más allá de
Zanzíbar»
(1928), uno de
los films más
fuertes y
sórdidos de los
que realizó a
las órdenes de
Tod Browning,
y que se podrá
ver en el Malba
con música
compuesta
especialmente
por el argentino
Diego Monk.
En el marco del ciclo «Tod Browning-Lon Chaney: El lado oscuro», el Malba ofrecerá a partir de hoy, a las 22.30, cuatro funciones de «Más allá de Zanzíbar» (West of Zanzíbar, 1928), con música original de Diego Monk.
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El film, coprotagonizado por Lionel Barrymore, Mary Nolan, Warner Baxter y Jacqueline Gadsen, es una de las obras más sórdidas y tortuosas de la extensa colaboración entre Tod Browning y Lon Chaney. Con la única excepción de «El hombre sin brazos», «Mas alla de Zanzíbar» está considerada como lo más fuerte del dúo que, durante el período mudo, fue un equivalente de la dupla Robert De Niro-Martin Scorsese.
En este film, de ambientación africano-hollywoodense, Chaney retoma sus retratos de gente con discapacidades motoras, y compone un «freak» apodado nada sutilmente «Piernas muertas», aunque sus verdaderos problemas son mentales. Pocas veces, el cine representó la locura como en este melodrama extremo, que durante el último Bafici se vio en fílmico en Buenos Aires por primera vez desde hace ochenta años.
El cineasta e investigador Diego Curubeto, impulsó este proyecto en carácter de productor musical, «entendiendo que un placer tan improbable como ver este film en celuloide merecía potenciarse a su máxima expresión de evento cinéfilo», según él mismo explica. Para eso, convocó a Diego Monk, uno de los pocos músicos argentinos de bandas sonoras con formación clásica, cuyo equipo se completa con Leandro Monk (diseño de sonido y Sebastian Consigli (ingeniero de sonido).
Monk compuso una banda que combina climas de melodrama romántico, con sonidos étnicos; un score que Curubeto define como «una mezcla de banda sonora simple y directa al estilo de aventuras selváticas que musicalizaba Max Steiner («King Kong», «El Malvado Zaroff») con vanguardias étnicas inspiradas en las disonancias tropicales de Villalobos».
Monk utilizó más de medio centenar de instrumentos (muchas veces ejecutados por él mismo en «overdub»), incluyendo un ensamble de cuerdas (violines, violas, cellos, arpa, fagot, guitarra española, xilofón, flauta traversa, timbales, campanas tubulares, y percusiones diversas).
Cabe destacar que ésta es la primera vez que se encara en el país una producción musical grabada para acompañar una película muda.
Las restantes funciones serán el sábado 25 de noviembre a las 23.30; el jueves 30 a las 22 y el viernes 1 de diciembre a las 20.
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