Oslo (EFE)- Los daños causados al cuadro «El grito» del pintor noruego Edvard Munch por los ladrones que lo tuvieron en su poder durante dos años fueron calificados ayer de «irreparables» por expertos del Museo Munch de Oslo.
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Ante todo, las pequeñas manchas producidas por la humedad son vistas por los expertos como un problema sin solución mientras que una serie de grietas y agujeros exigen trabajos de restauración extremadamente complicados. Sin embargo, los daños no tendrán repercusiones para los visitantes del Museo Munch.
«El grito», la obra más emblemática de Munch fue robado del museo que lleva su nombre en 2004, junto con «Madonna», y las dos obras sólo se pudieron recuperar dos años después. Los dos cuadros fueron pintados en 1893 y 1894 y son considerados obras claves del expresionismo temprano.
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