Inexplicable despilfarro de subastadoras porteñas

Espectáculos

Las casas de subastas de Buenos Aires no aprenden. Realizan remates el mismo día y a la misma hora. Sólo la semana pasada, ofrecieron más de dos mil lotes. Pareciera que piensan que con los hoteles llenos se vende todo.

Esto los perjudica primero a ellos que dejan de vender o logran grandes precios pero reciben menos comisión de la que podrían obtener en otras circunstancias. Perjudican tambien a los remitentes que no logran vender sus lotes o bien obtienen sólo la base. Y perjudican a los compradores que no pueden estar en todos los lados y tampoco disponer de tanto efectivo en una misma semana.

Tienen la suerte de que el mercado está demandante, por lo que el volumen de ventas de arte argentino será récord histórico sin ninguna duda.

En Arroyo se ofrecieron 117 pinturas y esculturas y bajaron su promedio de ventas que siempre es estupendo (cercano al 90 por ciento de lo ofrecido). Curiosamente -no se sabe por qué- se retiró el lote más importante: un desnudo de Antonio Berni, que tiene un retrato en su dorso. El frente es un cuerpo de mujer realizado en París en 1928 y es del período más buscado del artista. No dudamos de que, cuando se venda, logrará un precio enorme.


  • Pettoruti

    El mayor precio fueron los 112.000 dólares pagados por una típica «farfalla» realizada por Emilio Pettoruti en París en 1962 y expuesta allí mismo en 1964. Obras de distintas épocas del recordado artista santafesino Héctor Borla, fallecido hace seis años, triplicaron sus bases. Otro tanto ocurrió con el fino y sensible Emilio Centurión, que ha sido la figura de los últimos remates. También triplicó su base una obra de Ricardo Carpani que se vendió en casi 15.000 dólares.

    Como siempre se vendieron muy bien las obras de Stephen KoekKoek, quien vivió casi 20 años en nuestro país, y cuyas obras son arduamente disputadas por los coleccionistas de fuste. Buenos 10.000 dólares se pagaron por un Malanca que estaba demasiado brillante por el barniz colocado recientemente.

    En la tradicional casa Saráchaga había 550 lotes en oferta. La mejor venta fue un autorretrato de Miguel Carlos Victorica, que se vendio en 57.000 dólares (en nuestro país existen tres coleccionistas de autorretratos que siempre se disputan los mismos). Como es habitual en esa casa de subastas, vendieron muy bien las esculturas de Curatella Manes y las pinturas de Aquino y de Quirós, aunque la pintura más importante de la subasta, el estupendo Soldi que comprara hace una década Eduardo Constantini en 120.000 dólares, no encontró comprador. En cierta manera nos alegramos y esperamos que quede expuesto en ese importante Museo que es el Malba y que todos lo podamos disfrutar en un ámbito publico.

    Los comerciantes de antigüedades se llevaron una escultura de Henri Weigele, de 110 cm. en 41.000 dólares; seguramente tendrán comprador en el extranjero ya que estas obras con mármol y bronce gustan mucho en los países árabes, por ejemplo. La otra buena venta fue una gran torchere de fines del siglo XIX, por la que se pagaron casi 48.000 dólares y que tiene compradores en todo el mundo.

    En la casa Bullrich, Gaona, Wernicke que es la fusión de tres históricas casas de remate (Bullrich, César Gaona y Guerrico & Williams) y que tiene su sala en lo que era la Galería Velázquez, la única construida especialmente para la venta de arte y que cuenta con amplios salones e incluso talleres para los artistas, se realizan 12 subastas al año. Cuatro de ellas son las llamadas de Arte, con lotes de gran valor, y cerca de ocho subastas con lotes que valen desde 50 pesos en adelante. Vimos con alegría que se vendiera una característica obra del arquitecto Clorindo Testa, realizada hace tan solo tres años, en 6.000 dólares.

    También se vendieron bien dos potiches chinos, desgraciadamente restaurados, en poco más de 6.000 dólares. Cuando las casas de subastas coordinen sus fechas todos seremos mucho mas felices.
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