ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

19 de abril 2007 - 00:00

Ingenioso juego teatral con los prejuicios anti-jóvenes

ver más
Egresados del IUNA interpretan, con gracia, estas variaciones de Ciro Zorzoli sobre los prejuicios que pesan sobre la juventud.
«Alguien de algún modo» Dramaturgia, Disp. escenográfico y Dirección: Ciro Zorzoli. Int.: L. Agorreca, F. Díaz, M. Echeverría y otros. Entrenam. corporal: I. Armas y E. Ludueña. Vest.: C. Zuvialde y D. Semino. Dis. luces: E. Sirlin. (Portón de Sánchez.)

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

A la hora de criticar a la juventud todo el mundo se anota; pero, aún dejando los prejuicios de lado ¿quién admitiría que Salvador Dalí tenía algo de razón cuando dijo: «El problema de la juventud de hoy es que uno ya no forma parte de ella»? La nueva obra de Ciro Zorzoli («Ars higiénica», «El niño en cuestión») hace que el espectador oscile entre ambas posiciones.

Al principio lo divierte con la trivialidad de un grupo de veintiañeros, inmaduros y consumistas, que se resisten a dejar la adolescencia pese a haber logrado cierta independencia económica. Más tarde, lo va involucrando en los problemas de comunicación de estos jóvenes, en su creciente dificultad para entablar relaciones de pareja estables o en sus artimañas para sentirse menos solos en la gran ciudad. El lugar donde estos 14 jóvenes intercambian sus experiencias simula un cyber, ese espacio donde lo público y lo privado, el anonimato y la soledad se reúnen para generar una engañosa fantasía de comunicación.

El humor domina todas las situaciones y hasta las conversaciones más insulsas han sido enriquecidas mediante el absurdo; esto permite que el público se divierta con algunas caricaturas y observe con simpatía, y a veces con cierta alarma, algunos episodios marcados por el vacío existencial (el monólogo de la cocina sucia) o que aluden a la pérdida de la infancia (la grabación junto al mar).

Unos pocos pupitres dotados con pequeñas lámparas de escritorio, algunas láminas y fotografías como «archivos de imagen» y unos modestos grabadores reproduciendo «archivos de sonido» bastan para recrear todo el circuito cibernético. Es la magia del recurso artesanal evocando la más alta tecnología, respaldada además por la ajustada interpretación de este elenco de egresados del IUNA.

La puesta tiene mucho dinamismo gracias al constante ir y venir de estos cibernautas que se mueven coreográficamente y concentran la mirada en esa pantalla imaginaria que intermedia entre ellos. El momento de mayor delirio es cuando arman los «foros» para discutir qué significa estar de novio o cuándo se acaba el amor, entre otros temas no menos ridículos. En esos momentos, el delirio crece, y más de un espectador sale canturreando «Hawai y Bombay», el tema de Mecano.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias