Jorge Luis Borges murió un 14 de junio de 1986; sin embargo, su legado sigue más vigente que nunca. Fue un creador dedicado a numerosos géneros que a menudo fusionó de forma lúdica. Sus excepcionales relatos breves han servido como fuente de inspiración para innumerables películas.
El laberinto en la pantalla grande: Jorge Luis Borges y su eterno idilio con el cine
Críticas secretas, directores obsesionados y clásicos de culto. Desarmando el mapa cinematográfico de Borges en el 40.° aniversario de su muerte.
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Se cumplen 40 años de la muerte de Borges.
Borges siempre fue cercano al séptimo arte, un interés que solo se vio obstaculizado por su progresiva ceguera.
Entre 1931 y 1944, el escritor publicó agudas críticas cinematográficas en la célebre revista Sur, donde abordó tanto filmes puntuales como distintos aspectos del lenguaje audiovisual. En esas páginas dejó plasmadas reseñas memorables (y a veces despiadadas) de clásicos como Citizen Kane (1941) de Orson Welles —a la que definió como un «laberinto sin centro»—, King Kong (1933) y Luces de la ciudad (1931) de Charles Chaplin.
Pese a su exigencia, Borges era un cinéfilo apasionado. Sentía una profunda debilidad por los westerns, género en el que rescataba la esencia de la antigua poesía épica que los escritores modernos habían olvidado. Entre sus películas favoritas, aquellas que declaró disfrutar con fervor, se encontraban las producciones de gánsteres de Josef von Sternberg —particularmente La ley del hampa (1927)— y el drama cinematográfico El delator (1935), dirigido por John Ford.
Su relación con las cámaras no fue únicamente la de un espectador; incluso llegó a coescribir junto a Adolfo Bioy Casares el guion de una de las joyas ocultas de la vanguardia y la ciencia ficción argentina: Invasión (1969), dirigida por Hugo Santiago.
Al conmemorarse hoy 40 años de su partida, presentamos a continuación una selección de 5 películas profundamente conectadas con el fascinante «universo borgiano».
Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution (1965)
Dirigida por Jean-Luc Godard y protagonizada por Anna Karina, Eddie Constantine y Akim Tamiroff. En ella se muestra una sociedad futura de características totalitarias donde es obligatorio sacrificar la libertad y los sentimientos para conseguir la felicidad y el bien común.
El poema incluido en el ensayo de Borges, "Nueva refutación del tiempo" (1944-46), es citado por la despiadada máquina que funciona como antagonista del filme: “El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me devora, pero yo soy el tigre. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Alpha 60”.
Originalmente, el poema finaliza diciendo: "El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges".
Performance (1970)
Dirigida por Donald Cammell y Nicolas Roeg, y protagonizada por James Fox y Mick Jagger. En la cinta se citan fragmentos de los cuentos "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" y "El sur", publicados en 1940 y 1953 respectivamente.
Las referencias al escritor también son visuales: en una escena de la película, un disparo atraviesa el rostro de Jagger, revelando un retrato de Borges contra el cual choca el proyectil antes de hacerse añicos.
El nombre de la rosa (1986)
Dirigida por Jean-Jacques Annaud, basada en la novela homónima escrita por el italiano Umberto Eco en 1980 y protagonizada por Sean Connery y Christian Slater.
La cinta no solo hace referencia a Borges en varias oportunidades, sino que además lo inmortaliza a través de un personaje: Jorge de Burgos, un viejo y ciego monje que custodia la laberíntica biblioteca de la abadía y procura mantener el silencio en aquel sagrado lugar.
En una entrevista, Eco admitió de forma abierta: “Al igual que los pintores del Renacimiento, que colocaban su retrato o el de sus amigos, yo puse el nombre de Borges, como el de otros tantos amigos. Era una manera de rendirle homenaje”.
Memento (2000)
Dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Guy Pearce, Carrie-Anne Moss y Joe Pantoliano. La película está inspirada, de un modo inverso, en el cuento "Funes el memorioso" (1942) —donde el protagonista no puede olvidar nada, mientras que aquí Leonard es incapaz de generar nuevos recuerdos— y en "El otro" (1972), en cuanto a la temática de la sospecha, la identidad distorsionada y la amnesia.
Nolan es un confeso admirador de la literatura de Borges y ha expandido esta influencia metafísica a lo largo de su filmografía. En Inception (2010), el director evoca directamente la atmósfera de "Las ruinas circulares" a través de la arquitectura onírica y la premisa de hombres que sueñan con otros hombres para moldear la realidad.
Por su parte, en Interstellar (2014), la representación visual de la quinta dimensión (el teseracto detrás de la estantería) funciona como una materialización física de "La biblioteca de Babel", un espacio infinito donde el tiempo y el espacio convergen. Finalmente, en Tenet (2020), Nolan recurre a los palíndromos, la inversión temporal y las paradojas cronológicas, configurando un laberinto temporal que es heredero directo de "El jardín de senderos que se bifurcan".
Looper (2012)
Dirigida por Rian Johnson y protagonizada por Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis y Emily Blunt. La película narra el encuentro violento y extraño de dos sujetos entre los que media casi una vida entera. Gordon-Levitt y Willis interpretan a la misma persona en distintas épocas.
En su relato "El otro" (publicado en El libro de arena, 1975), Borges imagina precisamente el fugaz e improbable encuentro de dos individuos tan perfectamente ajenos entre sí que bien podrían ser el mismo yo desdoblado por el tiempo.
Otras rutas en el laberinto borgiano
Para los cinéfilos que deseen seguir explorando los senderos que se bifurcan en la gran pantalla, añadimos tres recomendaciones imperdibles que capturan la esencia del escritor:
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La estrategia de la araña (1970) – Bernardo Bertolucci: Una joya del cine italiano que adapta de forma directa el cuento "Tema del traidor y del héroe". Trasladada a la época del fascismo, aborda la investigación de un hombre sobre el misterioso asesinato de su padre, descubriendo una red de mentiras dispuestas como una representación teatral.
- La muerte y la brújula (1992) – Alex Cox: Una adaptación estilizada y con tintes cyberpunk del icónico relato policial homónimo de Borges. Una obra repleta de simetrías, misticismo, laberintos urbanos y un duelo de ingenios inolvidable entre el detective Lönnrot y el criminal Red Scharlach.
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The Matrix (1999) – Lana y Lilly Wachowski: Aunque se presenta como una distopía tecnológica, su premisa de una simulación que reemplaza al mundo real dialoga de manera perfecta con el célebre microcuento borgiano "Del rigor en la ciencia", donde un mapa detallado termina sustituyendo y devorando al propio territorio.
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