Juanes (voz, guitarra). Con F. Tobón, J.P. Villamisar (guitarras), P. F. Navia (bajo), A.F. Alsate (percusión), E. Griserinio (teclados) y W. Madera (batería). (Estadio Obras, al aire libre; 18/12). Hace ya unos cuantos años que el colombiano Juanescomenzó a hacerse un lugaren el mundo de la música latina. Pero fue sin dudas desde la aparición de su álbum «Mi sangre» de 2004 y, fundamentalmente, a partir del éxito de su tema «La camisa negra», que se transformó en un artista muy popular en nuestro país.
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Ya tenía sus seguidores desde antes; también había funcionado muy bien su anterior «Un día normal», pero la explosión se produjo finalmenteahora. Y aunque en la descripción, la fórmula de su éxito pueda ser conocida, es evidente que el cantautor cuenta con esa dosis de carisma imprescindible para meterse en el gusto de tanta gente. Juanes parece ser un típico artista masivo de estos tiempos. Su cable a tierra -el que le permite convocar a miles de espectadores y vender muchos discos- está en el pop, pero coquetea con el rock y la cumbia en los arreglos, en las marcaciones percusivas y hasta en cierta postura sobre el escenario.
Las canciones que interpretano superan, ni en sus reiteraciones melódicas, ni en sus estructuras formales, ni en sus letras, a las de muchos otros colegas latinoamericanos, pero su manera de cantarlas -rostro austero, guitarra al cuello, piernas estiradas, movimientos eléctricos- denota una búsqueda diferente. Su aspecto «lookeado» en el aparente descuido enloquece a las mujeres de diferentes edades que constituyen su público, como tantos baladistas latinos, pero su gestualidad más recia pareciera hacerlo sentir incómodo con ese lugar «que le ha tocado». Entre ese «quiero y no puedo» o «puedo y no quiero» se mueve entonces Juanes. Y con eso, como decíamos, ha conseguido meterse en el bolsillo a miles de fans en muchos países de América Latina, Argentina entre ellos.
Dos años y medio después de su anterior visita, volvió a Buenos Aires para presentar «Mi sangre», que fue cantado íntegramente. Y de allí fueron la mayor parte de las canciones de Obras, entre las que estuvo, por supuesto, la muy difundida «La camisa negra», pero no faltaron, claro, hits anteriores, como «A Dios le pido». R.S.
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