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26 de septiembre 2019 - 00:01

Las "familias disfuncionales" también dominan San Sebastián

En la Sección Paralela "Horizontes" (films de América Latina), la tendencia en cambio, y como es habitual, es hacia las películas de tema político.

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La hija de un ladrón. Greta Fernández, protagonista de la opera prima de la española Belén Funes, que se vio ayer en la competencia oficial por la Concha de Oro.

San Sebastián - El pasado envenena el presente de dos familias en “La hija de un ladrón”, de la española Belén Funes, y “Patrick”, del portugués Gonçalo Waddington, operas primas que entraron ayer en competencia por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. En la película española, la protagonista Sara vive en una zona deprimida de la periferia de Barcelona. Con dificultad para encontrar trabajo y ocupando una vivienda social, tiene 21 años y un bebé. Se encarga también de su hermano menor, recluido en un centro juvenil. En este contexto reaparece su padre, Manuel, recién salido de la cárcel, quien buscará reconectar con unos hijos que casi no conoce. Pero Sara quiere alejarse de esa presencia que trae discordia y un pasado turbio entre ambos.

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“Queríamos una película en presente, que la información del pasado se insinuara, dejando rastros, pero que el espectador pusiera su parte, dijo Funes en rueda de prensa. Manuel y Sara son interpretados por padre e hija en la vida real, los actores Eduard y Greta Fernández, quienes dijeron que la relación hizo más fácil interpretar a estos atribulados personajes.

Un pasado oscuro que tampoco se explicita en la pantalla sostiene a “Patrick”, relato sobre un veinteañero que reaparece en París diez años después de haber sido secuestrado en su Portugal natal y sufrido abusos. Atormentado, propenso a la violencia y con dificultades para expresar sus sentimientos, Patrick (Hugo Fernandes) vuelve a casa de su madre (Teresa Sobral) y se reencontrará con otros familiares, pero le será muy difícil tener una vida normal después de su experiencia. “Si al espectador le incomoda la moral del personaje entonces está bien, porque lo hará reflexionar sobre la moral”, dijo Gonçalo Waddington, actor y director de teatro que debuta como realizador de cine con este largometraje.

La tercera película que se unió a la carrera por la Concha de Oro fue “Thalasso”, del cineasta Guillaume Nicloux, que reúne a Gérard Depardieu y al escritor Michel Houellebecq. Nicloux ya había trabajado con ellos por separado en anteriores películas, pero en ésta los une para una comedia en la que ambos deben “sobrevivir” al régimen de salud que les imponen en un centro de talasoterapia en Cabourg.

En la categoría Horizontes Latinos se estrenó “El Príncipe”, una historia del despertar sexual de un joven en una cárcel en el Chile de 1970, dirigida por Sebastián Muñoz. También llegó al festival “Los Tiburones”, opera prima de la cineasta uruguaya Lucía Garibaldi, que narra una historia de amor cuando los tiburones llegan a las playas de un pueblo costero uruguayo. En febrero, esta película ganó el premio a la mejor dirección del Festival de Sundance. Por el premio a mejor película latinoamericana compiten en total trece films de Chile, Guatemala, Cuba, Uruguay, México, Perú, Argentina y Colombia. La 67ª edición del festival entra en su recta final, pero todavía entregará dos premios Donostia a la trayectoria: a Donald Sutherland y a Penélope Cruz. Otro Premio Donostia le fue concedido el sábado pasado al director greco-francés Costa-Gavras.

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