7 de octubre 2008 - 00:00

Leila Pinheiro sedujo más cuando cantó sola

Para su debut argentino, la cantante brasileña vino acompañadapor un cuarteto de sonido poco atractivo, por eso,lo mejor de su show fueron las canciones que interpretóacompañándose ella misma al piano.
Para su debut argentino, la cantante brasileña vino acompañada por un cuarteto de sonido poco atractivo, por eso, lo mejor de su show fueron las canciones que interpretó acompañándose ella misma al piano.
Actuación de Leila Pinheiro (voz, piano). (Teatro Gran Rex, 2 de octubre).

Leila Pinheiro llegó a la bossa nova cuando ese género tan emblemáticamente brasileño, no estaba en su momento de apogeo. Y aunque su repertorio se abrió siempre hacia otros géneros -de la salsa a los sonidos más pop del presente-, fue con los temas de Carlos Lyra, Tom Jobim o Roberto Menescal que Pinheiro se hizo un lugar en la música de su país. Es justicia, entonces, que la compositora, pianista y cantante debute en la Argentina en un año en que el mundo -y muy especialmente la industria del espectáculo- está homenajeando a la bossa nova al cumplirse el 50º aniversario de la publicación de la simbólica «Chega de saudade».

Con una veintena de discos en su haber, lo último de Pinheiro es un álbum compartido con un pionero de la bossa: el guitarrista y compositor Roberto Menescal. Para su debut porteño, sin embargo, vino acompañada por un cuarteto de formato clásico -guitarra, bajo, teclado y batería-, y con un sonido quizá demasiado internacionalizadoy neutro y, en consecuencia, poco atractivo. A lo mejor por eso, lo mejor de su show llegó cuando se quedó sola al piano e interpretó una larga serie de canciones como en una reunión íntima y menos previsible.

El repertorio paseó por distintas cosas, de temas fundamentales como «Chega de saudade» y popurrís de Jobim y Lyra, a creaciones de Menescal y propias, un bolero como «Nuestro juramento», un poco de tango y una canción de Pedro Aznar ya en el cierre.

Hubo eficiencia profesional en ella y en sus compañeros, pero el clima no logró superar jamás la medianía. Y seguramente tampoco ayudó el público, porque era muchísimo menos del necesario para llenar el enorme Gran Rex y porque, evidentemente, había muchos tickets de sponsor, de esos que llevan gente que tiene poco interés y escasísimo conocimiento de lo que va a escuchar.

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