Los puntos altos de la primera edición online

Espectáculos

De todo lo que se vio en Mar del Plata, el film “El tiempo perdido”, de María Álvarez, ganador de la Sección Argentina, fue uno de los más bellos. Se trata del cálido, agudo seguimiento de unas personas que desde hace 17 años se reúnen para leer a Proust, y a medida que pasan los años van profundizando sus reflexiones sobre sus propias vidas, que se reflejan en las páginas del libro. El film se había exhibido previamente, con igualmente buena repercusión, en el festival de cine de Gijón.

“Adiós a la memoria”, de Nicolás Prividera, “Las mil y una”, de Clarisa Navas, “Nosotros nunca moriremos”, de Eduardo Crespo; e “Isabella”, de Matías Piñeiro fueron otros de los films nacionales en competencia. Prividera volvió al estilo ensayístico de “M” y “Tierra de los padres”.Su nueva película tiene que ver con el lugar individual y social de la memoria, siguiendo los rastros de su padre y el estado en el que se encontraba en sus últimos años de vida producto del Alzheimer. Filme de tono entrañable, pero con algo de solemnidad.

Crespo presentó su segunda ficción, vista antes en San Sebastián, en la que mantiene a su Entre Ríos natal como escenario. Allí llegan una madre con su hijo adolescente para los trámites por la muerte de su hijo mayor. Piñeiro y Navas exhibieron sendos films que en el pasado febrero se habían proyectado en Berlín llegaron a Mar del Plata con dos piezas bien diferentes. “Isabella”, del primero, se ocupa de las dudas, inseguridades y conflictos vocacionales. La correntina Navas se enfocó en el deseo sexual para las nuevas generaciones en el contexto de la periferia a través del amor entre dos adolescentes de clase baja. En la competencia internacional se destacaron “Spring Blossoms”, de Suzanne Lindon, su directora y protagonista de 20 años. “Sophie Jones”, de Jessie Barr y la comedia de enredos “Shiva Baby”, de la canadiense Emma Saligman.

Diez películas reunió la Competencia Latinoamericana que mostró un nivel parejo. “Selva trágica”, de la mexicana Yulene Olaizola, es una suerte de western ambientado en la selva que divide México de Bélice, donde aparece una mujer que viene escapando de la muerte y que pasa a encarnar una especie de divinidad trágica o maldición. Entre las más destacadas también estuvieron “Mascarados”, cruce de documental y ficción en un pequeño pueblo del interior de Goias sobre trabajadores de una cantera que produce granito, de los hermanos brasileños Marcela y Henrique Borella. “Fauna”, del mexicano Nicolás Pereda, y “Los conductos”, del colombiano residente en Francia Camilo Restrepo, también dieron que hablar a algunos críticos. También fue destacable el film de terror a la uruguaya “Al morir la matiné”, de Maxi Contenti, película de género que fue la mejor recibida por el público adolescente.

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