Comienza hoy en el Centro Cultural San Martín y otras salas el 23° Bafici, y así comienza también la temporada local de festivales de cine 2022. Le siguen en lo inmediato el 10° LatinArab, Festival Internacional de Cine Latino Árabe, el 3 de mayo en simultáneo con Brasil y Chile, y el 9° Construir Cine, que abre el 9 con “Bad Roads”, de Natalya Vorozhbit, Ucrania. Los tres, de nuevo presenciales, pero manteniendo al mismo tiempo la difusión online de la programación, un recurso que se usó durante la pandemia y quizá quede instalado para siempre, porque permite ampliar radios de influencia y popularidad. De todos modos, por razones contractuales, algunos de los títulos más esperados del Bafici se verán solo en las salas.
El festival se abre con la franco-argentina “Pequeña flor”, de Santiago Mitre, donde un hombre asesina diariamente a su vecino, que insiste en seguir vivo. Intérpretes, Daniel Hendler, Vimala Pons, Melvin Poupaud, Sergi López. La acompaña el corto “Ahora ya sé dónde encontrarte”, de Diego Berakha, de asunto autobiográfico, anticipo de otros cuantos títulos autobiográficos que forman tendencia en esta edición. De ellos, sobresale “Marx può aspettare”, Marx puede esperar, que el veterano Marco Bellocchio hizo como un trabajo de reflexión acerca de la muerte de su hermano gemelo, cuando ambos eran jóvenes. Esa es una de las novedades más interesantes (pero no está online). También cabe anotar “The novelist’s Film”, de Hong Sang-soo, “Occhiali Neri”, anteojos negros, retorno de Darío Argento, “Corazón azul”, de Miguel Coyula, auténtico y arriesgado cine independiente cubano, y, entre otros, “Rocky vs Drago: The Ultimate Director’s Cut”, de Sylvester Stallone, que convirtió una producción mainstream en un desafío personal (y por eso se lo incluye en un festival habitualmente antimainstream).
Señalables, asimismo, los documentales “Dean Martin: King of Cool”, de Tom Donahue, “Terror familiar”, de Damian Galateo, exponiendo la otra cara de su abuelo, famoso futbolista de los 30, “El káiser de la Atlántida”, de Sebastián Alfie, “El viaje a alguna parte”, de Helena de los Llanos, que evoca a sus abuelos Fernando Fernán Gómez, nada menos, y Emma Cohen, “Sirens”, de la libanesa Rita Baghdadi, sobre la primera banda metalera femenina del Medio Oriente, y otros de Andrés Di Tella, Matilde Michanié, Gerardo Panero, Igor Galuk, Sebastián Kohan, José Glusman, etcétera.También destacables, los rescates de “La cifra impar”, de Manuel Antin y “Prisioneros de la tierra”, de Mario Soffici (“es buena, y aún muy buena”, decía Borges, lo que en su caso era un elogio enorme), los focos de atención al israelí David Fisher y la franco-tunecina Pascale Bodet, la presentación de los libros “El cuadrado de la fortuna”, de la antedicha Bodet, “El canon del cine norteamericano I”, de Fredy Friedlander y Alfredo Villanueva, “Kubrick: obsesión por el (des)control”, de Hernán Schell, las masterclass con acceso online de Fisher, Bodet, Bruce La Bruce y los músicos Danny Elfman y Jorge Arriagada.
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