22 de noviembre 2007 - 00:00
Murió Fernán-Gómez, fénix de los actores
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Fernando Fernán-Gómez murió ayer en Madrid a los 86 años. Rodó casi 200 películas, escribió obras de teatro, dirigó cine y fue académico de la lengua.
Esos dos films, hoy considerados fundamentales en la historia del cine español, fueron secuestrados por la censura, que impidió su estreno, lo que convirtió a Fernán-Gómez en un cineasta antipático para el régimen. Tras esos fracasos comerciales, su carrera derivó en la década de los 60 y los 70 hacia adaptaciones teatrales de comedias de Miguel Mihura o Alonso Millán. En 1986 con la citada «El viaje a ninguna parte», logró vindicarse en su faceta de realizador.
En la renovación del cine español en los '70, prácticamente no hubo cineasta que no lo convocara para un protagónicos, como Carlos Saura («Ana y los lobos», «Mamá cumple cien años», «Elisa, vida mía»), Víctor Erice («El espíritu de la colmena»), Manuel Gutiérrez Aragón («Maravillas»), Gonzalo Suárez «(Parranda», Pedro Olea («Pim, pam, pum... ¡fuego!») y Jaime de Armiñán («El amor del capitán Brando»), entre muchos otros. Estas colaboraciones viajaron por los principales festivales de cine del mundo y fueron repetidamente premiadas, como los dos Osos de Plata a la mejor interpretación masculina del festival de Berlín que consiguió en 1976, por el extraordinario film «El anacoreta» de Juan Esterlich (en donde interpretaba una especie de Diógenes contemporáneo, que se encerraba en un baño y renunciaba al mundo), y en 1985 por «Stico», de Jaime de Armiñán. En la Argentina, participó en «Pobre mariposa», de Raúl de la Torre.
Las nuevas generaciones de cineastas que fueron surgiendo en décadas posteriores continuaron convocando a Fernán-Gómez, quien estuvo presente en dos de las películas con las que España ganó el Oscar, «Belle epoque», de Fernando Trueba; primero, y «Todo sobre mi madre», de Pedro Almodóvar, después.
En teatro fue autor, intérprete y director de notables puestas en escena. Como narrador, su primera novela «El vendedor de naranjas», publicada en 1961, pasó inadvertida, pero no así otras como «El mal de amor», con la que fue finalista del premio Planeta en 1987.
Después de editar varios títulos, en 1990 salió a la venta su libro de memorias, bajo el título de «El tiempo amarillo». Fue además un prolífico articulista e ingresó en la Real Academia Española de la Lengua en 1998. En 2006 los cineastas David Trueba y Luis Alegre lo homenajearon en el documental «La silla de Fernando», donde se mostraba su vertiente más humana, divertida e ingeniosa en una larga conversación grabada en su propia casa. Divorciado de la cantante María Dolores Pradera, con la que se casó en 1945 y con la que tuvo dos hijos, Fernando y Elena, Fernán-Gómez volvió a casarse en 2000 con la actriz Emma Cohen, después de varias décadas de convivencia. Ayer, Mario Mactas contó en «Radio Continental» una divertida anécdota que refiere al encuentro de Pradera con la más joven Cohen; cuando ésta le fue presentada, Pradera le dijo: «Ah, encantada de conocer a mi concuerna».

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