22 de diciembre 2005 - 00:00

No era mala idea, pero daba para mediometraje

«Temporada de patos» describe a un sector generacional desganado con un tonoacorde pero para lo que dicen y hacen los chicos protagonistas, con un mediometrajeera suficiente.
«Temporada de patos» describe a un sector generacional desganado con un tono acorde pero para lo que dicen y hacen los chicos protagonistas, con un mediometraje era suficiente.
«Temporada de patos» (Mex., 2004, habl. en esp.); Guión y dir.: F. Eimbocke;Int.: D. Miranda, D. Cataño Elizondo, D. Perea, E. Arreola.

Dos chicos preadolescentes, de apenas 14 años, pasan un domingo con el único proyecto de hacer literalmente huevo todo el día (hueva, dicen los mexicanos) en el departamento de típica clase media-media donde vive uno de ellos, en el barrio de Tlatelolco. Son amigos desde niños, y ahora están medio molestos, por una posible mudanza que habrá de alejarlos. A cierta altura, tendrán una invasión: la vecina de 16 les pide usar el horno para algo que está haciendo, y que en realidad no sabe hacer. Y cometerán un error, que, por otro lado, poco les importa: como, aduciendo una demora, se niegan a pagarle al repartidor de pizza, éste decide quedarse hasta cobrar lo suyo. La presencia de la chica servirá para refrescar un poco el ambiente, y adosarle algún conato de provocación sexual que no pasa a mayores (pero es interesante ver cómo el provocado le cuenta después las cosas a su amigo, dándose importancia con airecitos de experto).Y la presencia del repartidor servirá para incorporar al asunto un cierto cuadro social, que sirva de relativo contraste con la irresponsabilidad de los chicos (es interesante, en este caso, ver cómo el infeliz cuenta sus planes de ahorro y progreso mediante la posible crianza y venta de pajaritos en sus ratos libres, un poco a la manera de la lechera de la fábula, solo que en este caso no es el cántaro lo que se rompe).

Frente a ellos, el televisor con el que juegan play station cuando no se corta la luz, y un cuadro con unos patos, que da lugar a algunas consideraciones de los allí presentes acerca del arte, la migración, y la familia. Padres ausentes, abulia, incomunicación, indefinición, encierro, son algunos de los temas sugeridos. Eso es todo, y transcurre prácticamente todo en un departamento, lo que no significa que sea teatro filmado, aunque bien podría adaptarse para la escena.

La idea es buena y el tratamiento es coherentecon la idea. Vale decir, para mostrar una etapa y un sector generacional desganado, se ha impuesto un tono general gris, y un estilo de observación sin subrayados, también como desganado, aunque, si se mira bien, hay en la puesta bastante trabajo. Lo que es un mérito, y al mismo tiempo un demérito, porque, para lo que dicen y hacen estas criaturas, y el modo en que se las muestra, con un mediometraje ya era suficiente.

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