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11 de abril 2007 - 00:00

Original diálogo entre películas

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Bulle Ogier, el director Manoel de Oliveira y Michel Piccoli en «Belle toujours», cuarenta años después del clásico de Buñuel «Belle de jour».
Diálogos: así se llama una sección del Bafici donde se exhiben películas que algo tienen que ver entre sí. Alli se encuentran, por ejemplo, «Belle de jour» de Luis Buñuel y su interesante continuación, «Belle toujours», de Manoel de Oliveira, donde, tras la muerte de su marido, el personaje de la mujer ha cambiado tanto que, coherentemente, lo interpreta otra actriz. Otra gente, en cambio, no cambió demasiado, como lo advierten dos interesantes documentales del inglés Nick Broomfield: «The Leader, the Driver, and the Driver's Wife» (1991), y su continuación, «His Big White Self» (2006).

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El primero se centra en el chofer de un poderoso líder blanco de Pretoria en tiempos del apartheid, y en su esposa, promotora de la esterilización de las negras. El segundo muestra cómo viven ahora, y es bastante divertido, sobre todo para los negros. Un humor triste tienen, por su parte, las entrevistas a un guarda de seguridad de la época comunista, en los cortos polacos «Desde el punto de vista de un portero nocturno» (1978), y «Opiniones de un portero nocturno jubilado» (2006).

El primero, dicho sea de paso, lo hizo el desaparecido, hoy casi olvidado, Krzysztof Kieslowski, y ambos podrían dialogar con un notable y emocionante film alemán visto en Pinamar, pero curiosamente ignorado por Mar del Plata y Bafici: «La vida de los otros», ganador del Oscar y que se estrena la semana próxima.

La sección se completa con dos films portugueses alusivos al músico Carlos Paredes («Encontros» y «Movimentos perpétuos»), dos del chino Jia Zhang-ke Naturaleza muerta» y «Dong», que al menos tiene el beneficio de la brevedad), una variante canadiense de «La chinoise», llamada «Monkey Warfare», y dos obras de Catherine Martin, ya mencionadasen fecha anterior, «Dans les villes» y «L'sprit des lieux», ambas de ritmo calmo pero valedero, sobre todo la última, que sigue la ruta de un fotógrafo de 1970, reencontrando, precisamente, «el espíritu de los lugares» que subyace en los pueblos del Québec, más allá del paso de sucesivas generaciones. Ilustrativo, el panadero que se persigna cada mañana en su trabajo, y evoca al patrón, un bonvivant, según dice, de quien heredó el oficio, y también el local.

Pero los diálogos siguen, también, en otras secciones. Por ejemplo, entre el documental « Réquiem for Billy the Kid», que intenta saber la verdad sobre este famoso pistolero del Oeste, y el chiste francés «Une aventure de Billy le Kid». O entre el viejo y buen drama de Jerzy Kawalerowicz «Muerte de un presidente», basado en un hecho real, la ficción «AFR», que imagina la muerte del actual primer ministro danés, y el reporte germanoamericano «The Prisoner, or How I Planned to Kill Tony Blair», sobre un periodista iraquí preso por error y liberado recién después que confesó desde la muerte de Gardel en adelante.

No diálogos, sino discursos, picardías, y variado cotillón aparecen en los registros de diversas campañas electorales, como «Election Day» (el de la reelección de Bush), el entretenido «Cocalero» (Evo Morales, primer actor), «My country, my country» (la candidatura de un médico sunita en Iraq), «Senkyo» (los esfuerzos de un japonés para lograr un puesto de concejal) y «Vocacao do poder», que empieza con un dato casi increíble: para 50 cargos de concejal en Rio de Janeiro se presentan 1.101 aspirantes, de los cuales sólo seis lo hacen por primera vez (y son seis perejiles). Completando eso, algo todavía más loco: «Cómo se hace», de Polonia («Jak to sie robi», aunque en programación figura como «How It's Done»), seguimiento de un asesor político que decidió democratizar la cosa y armó una suerte de «Candidateando por un sueño», donde los inscriptos aprenden a discursear, sonreir, poner cara de honrados, etc., con vistas a obtener algún contrato en la próxima temporada de elecciones. O, por lo menos, un minuto de fama en el barrio.

Un diálogo imposible: el exultante paso del Rey Pelé por el fútbol norteamericano («Once in a Lifetime: The Extraordinary Story of the New York Cosmos», bien dinámico) y el retrato de su rival, «Garrincha, alegría do povo», sobreaquel que en su tiempo fuera algo así como el Mono Gatica del fútbol brasileño. Y un tratado seguido de una frase: «State Legislature», 217 minutos (casi cuatro horas) registrando las diversas actividades del Senado de Ohio, y «L'udienza é aperta», solo 75 minutos captando las expresiones de un viejo juez y un hábil abogado de la camorra, durante una sesión en la corte napolitana. No será «Un día en el juzgado», con Alberto Sordi, Walter Chiari y Sofía Loren, pero tiene lo suyo.

A señalar, de lo visto ayer en competencias, «Un pogrom en Buenos Aires», de Hernán Szwarchart, atractiva revisión de datos acerca de los sucesos de 1919 en el barrio del Once, y su repercusión dentro y fuera de la comunidad judía. Quizá dialogue dentro de unos días con el nuevo documental de David Blaustein, «Hacer patria», que se anuncia como la historia de los Blaustein y los Korogodzki, inmigrantes que transitaron Tandil, Lobería, Abasto, Paternal y Mataderos, cuando sólo había calles de tierra, y para subir al tranvía había que cambiarse los zapatos. «La argentinidad está hecha de extranjeros, y todo viaje tiene su reverso», testifica su autor, que dentro de unas semanas competirá con este álbum familiar en el Festival de Tribeca, Nueva York.

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