21 de agosto 2008 - 00:00

"Paranoid Park"

Con «ParanoidPark», Gusvan Santvuelve a laproblemáticaadolescente,con unahistoria policialque no terminade definirsecomo tal y suacostumbradoesteticismo,esta vezayudado porun excelentedirector defotografía.
Con «Paranoid Park», Gus van Sant vuelve a la problemática adolescente, con una historia policial que no termina de definirse como tal y su acostumbrado esteticismo, esta vez ayudado por un excelente director de fotografía.
«Paranoid Park» (EE.UU., 2007m habl. en inglés). Dir.: G. van Sant. Int.: G. Nevins, D. Liu, T. Momsen, J. Miller, L. McKinney.

La adolescencia problemática es el tema esencial del cine de Gus van Sant, y en «Paranoid Park», lo vuelve a enfocar, esta vez centrándose en el episodio violento en el que ve se envuelto un joven skater. El parque del título es un sitio demasiado pesado donde los chicos que convierten el skate en un modo de vida andan -o mejor dicho, patinan-a sus anchas, y Van Sant lo muesta como un lugar verdaderamente inexpugnable incluso para skaters de la zona. «Nadie esta preparado para Paranoia Park» le explica su amigo más grande al protagonista, que sin embargo, termina visitando el lugar solo y metiéndose en un problema que le cambia la vida para siempre.

El problema es de índole policial, pero dado que el chico es quien cuenta la historia en una especie de esquiva autoconfesión qu elude los hechos, y que, por otro lado, Van Sant no cuenta las cosas directamente sino en una especie de video arte de eterna cámara lenta, la tragecia en cuestión permanece oculta durante buena parte de la película. Rodada en formato digital, con algunas de las mejores tomas de los skaters en acción grabadas por gente vinculada a este gueto especial, «Paranoid Park» va de un minimalismo exacerbado a un esteticismo forzado, con un limitado rango de recursos narrativos como detenerse en el extraño ballet de los saltos en patineta o callar a los actores teenagers que hablan sin que se escuchen sus diálogos dada la repentina aparición de scores de viejos temas de Nino Rota para films de Federico Fellini. Algunos de estos recursos son genuinos hallazgos estilísticos, pero en algunas ocasiones da la sensación de que el director no tiene más remedio que utilizarlos para disimular la inexpresividad extrema de los intérpretes tan jóvenes como amateurs.

La estrella de la película no es ningún patinador, sino el brillante director de fotografía Chris Doyle, el de los primeros films de Wong Kar Wai (como el que se filmó en la Argentina, «Happy Together»), que más allá de que se inserten peor o mejor en la historia, logra extraer imágenes deslumbrantes de lo que sea, incluyendo una rampa de cemento debajo de un puente.

Con «Paranoid Park», Gus van Sant vuelve a la problemática adolescente, con una historia policial que no termina de definirse como tal y su acostumbrado esteticismo, esta vez ayudado por un excelente director de fotografía.

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