8 de enero 2001 - 00:00

Pérez: "El futuro del jazz es la mezcla con lo latino"

Danilo Pérez.
Danilo Pérez.
Punta del Este - Danilo Pérez (Panamá, 1966) fue una de las figuras centrales de la segunda jornada del Festival de Jazz en el Tambo y, seguramente, su actuación junto a Roy Haynes y Christian McBride será recordada por mucho tiempo como uno de los grandes momentos de estos encuentros anuales en el balneario uruguayo.

Hablando de ese show comenzó la charla con este diario. «Tocar con Roy Haynes es un sueño hecho realidad. Me ha iluminado mucho, me ha ayudado a poner mi música en todo tipo de contexto. Es muy interesante tocar con él porque te empuja a que tú lo empujes. En este trío se da una química muy especial porque todos mantienen su voz buscando un centro común. A pesar de tocar puro estándar, la manera de tocarlos refleja a tres voces que se unen para hablar un lenguaje común.»

Periodista: ¿Por dónde cree usted que está pasando el jazz en estos tiempos?

Danilo Pérez: Yo tengo fe en muchas cosas nuevas que están sucediendo, con gente como Dave Douglas o Dave Holland. Confío mucho en esto de mezclar las músicas de las Américas con jazz. Para mí, humildemente, en el folklore mezclado con jazz está el futuro. Finalmente, creo que se trata de retomar valores de Jelly Roll Morton. Es la idea de un latino que piensa como jazzista pero que ya no vive en Latinoamérica.

Se trata de crear nuevas casas, nuevas vistas, diferentes medidas métricas, o agarrar una forma musical y abrirla lo más que se pueda. De algún modo, lo que hizo Roy aquí es eso: empujar hacia adelante sin quedarse sentado en un lugar.

Periodista: La novedad entonces sería que ahora no sólo son latinos los que hacen «latin jazz».

D.P.:
Exacto. Insisto con el modelo de Morton. Es un jazz que abarca toda América; que toma ritmos del Caribe para improvisar.

P.: ¿Cómo cree que hubiera sido su historia musical si no se hubiera mudado a los Estados Unidos?


D.P.:
Yo creo que me hubiera quedado de ingeniero electrónico; algo que he estudiado y que he abandonado hace mucho tiempo.

P: ¿Cómo se lleva con la música más tradicional de su país?


D.P.:
Varios de mis últimos proyectos, sobre todo mi nuevo disco «Madre tierra», han retomado valores del folklore panameño. Estoy tomando formas tradicionales del baile, como el punto, y haciéndolo con una nueva armonía.

P.: ¿Ha conservado el recuerdo de su actuación bajo la lluvia, hace un par de veranos, en este mismo festival?


D.P.:
Eso ha sido algo increíble. Fue una experiencia que se quedará conmigo toda la vida. Cada vez que cuento cuáles son las cosas más importantes que me han pasado, me refiero a eso. Me acuerdo siempre que yo en principio creí que estaba sudan-do; y me dije «qué intenso que estamos tocando». Y de repente lo veo a John Benítez corriendo con el bajo. Fue maravilloso.

P.: ¿Qué otros recuerdos tiene especialmente guardados en su historia musical?


D.P.:
Un dúo que hice con Gary Barton para un homenaje a Astor Piazzolla. Un trío que hice recientemente con Patitucci. Y hace poco una gira con Wayne Shorter que fue increíble. También estoy muy contento con mi grupo nuevo, pero sin dudas que hay muchas más.

P.: ¿Está componiendo?

D.P.: Sí. Casualmente, todo el disco nuevo es con material original, en esa línea que le comentaba antes. Y estoy muy contento porque ese disco ha tenido muy buena aceptación y acabamos de estar nominados para los Grammy.

P.: ¿Qué ha perdido a partir de que decidió radicarse en los Estados Unidos?


D.P.:
Estar lejos de la familia; eso es lo principal. Yo me fui muy joven para allá; ahora llevo vivido casi tanto tiempo en mi país como en los Estados Unidos. Cuando yo me mudé empecé a tocar con músicos america-nos, hasta que Claudio Roditi me conectó con Paquito D'Rivera y ahí mi carrera fue retomando influencias de todos lados. Creo que toda la experiencia que he vivido no me hubiera pasado nunca estando en Panamá.

Si yo tocara solamente de una manera bien latina, Haynes no me llamaría a tocar con él porque los códigos son totalmente distintos. Pero yo he podido pasar por lo latino y después por lo norteamericano, y también por el funk; y me interesa mucho lo que pasa con el hip hop, con el flamenco, con todas las músicas del mundo; me he metido en las comparsas uruguayas de candombe. Yo digo que soy como un pequeño puente porque me puedo comunicar igualmente con un latino o con un norteamericano. Eso es algo muy bonito porque me permite trabajar con millones de personas. Por eso, si hay que definirla, mi música abre un signo de interrogación. Yo la llamo música de jazz panamericana; porque la vieja concepción del «latin jazz» resulta muy pequeña. Ahora sí quiero regresar porque volvería con un bagaje muy importante, que viene acompa-ñado de una especie de reencari-ñamiento con la música de mi país.

P.: ¿Cómo sigue su año de trabajo?


D.P.:
Tengo algunas actuaciones con mi grupo Madre Tierra, con el que me siento muy feliz. Voy a estar en Brasil con Roy Haynes y Patitucci; y ojalá podamos ir también a la Argentina. Y en el próximo verano del norte tengo un tour con Wayne Shorter por Europa y los Estados Unidos.

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