16 de mayo 2001 - 00:00

Reúne Carlos Fuentes su obra sobre México

Los cinco soles México.
"Los cinco soles México".
(16/05/2001) Carlos Fuentes «Los cinco soles de México». (Barcelona, Seix Barral, 2001, 430 págs.)

El comienzo de un nuevo milenio es una oportunidad única para revisar la trayectoria de toda una civilización y qué mejor si esa mirada es la de un novelista tan comprometido con sus orígenes como el mejicano Carlos Fuentes.

La idea recuerda a la de su amigo (y premio Nobel), Günter Grass, que en su novela «Mi siglo» se ocupó de repasar 100 años de historia europea. Pero Fuentes aceptó de inmediato la propuesta de su editor, ya que contaba con la ventaja de disponer de una amplia producción literaria en la que estaban reflejadas «prácticamente casi todas las etapas de la historia de México».

«Los cinco soles de México» reúne fragmentos de novelas, cuentos, ensayos, artículos periodísticos y hasta un par de discursos del autor. Todo este material permite repasar con bastante nitidez los principales hitos de la historia mexicana: desde el universo azteca y la conquista española (un período del que Fuentes ha ofrecido imágenes imborrables) hasta llegar al movimiento zapatista de nuestros días. La mezcla de personajes reales (Benito Juárez, Emiliano Zapata, Pancho Villa) e imaginarios, como Artemio Cruz e Ixca Cienfuegos, resulta un muy buen método para acercarse a la compleja realidad mexicana.


Fuera de algunos pasajes realmente sombríos como la caída de Moctezuma, la matanza de estudiantes en Tlatelolco en el año 1968 o la revuelta de Chiapas en 1994, muchos de los episodios narrados subyugan al lector con su magia y pintoresquismo. Uno de ellos (el de «Santa Anna, el quinceuñas») tiene por protagonista a un ridículo y nefasto persona-je de la historia mexicana que entregó medio territorio nacional al gobierno de los Estados Unidos. Son los actuales estados de Texas, California, Arizona, Nuevo México, Nevada y parte de Utah. Entre las ocurrencias de este delirante tirano (contemporáneo de Rosas) figura el entierro, con todos los honores, de una de sus piernas amputada por heridas de guerra.

El libro cuenta con prefacio y epílogo del autor (a manera de guía y justificación de la obra), pero es de lamentar que tratándose de una antología no cuente con adecuadas referencias bibliográficas para orientar al lector a través de la amplia obra de Fuentes. Desde ya que no es lo mismo leer el capítulo de una novela fuera de su contexto que un relato acabado como los textos prove-nientes de «Los días enmascarados», «Cantar de ciegos» y «Agua quemada». Afortunadamente éstos pueden ser disfrutados en su totalidad. Lo más destacable de esta peculiar novela con vocación de ensayo es la capacidad de su autor para unir historia, mito y literatura y hacer de ellos un testimonio vivo.

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