«El cantor». Edmundo «Muni» Rivero. Leader Music LM 5753-2-5.
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En un tiempo ya lejano se acuñó la expresión «cantor nacional». A ese rubro perteneció Carlos Gardel e, inmediatamente después, Ignacio Corsini y Agustín Magaldi. La denominación se debía a que eran cantantes que abordaban de igual modo el tango que las músicas de tradición folklórica y que, de cierta manera, significaban un puente tendido entre el campo y la ciudad, entre el pasado y el futuro. Años más tarde, cuando el tango ya estaba instalado plenamente en el Río de la Plata y las orquestas sonaban en bailes masivos, apareció un enorme cantante que retomó aquella escuela de los «cantores nacionales». De voz grave, solemne, amante del lunfardo, acompañado por guitarras, Edmundo Rivero fue un mojón diferente en medio de la gran popularidad del tango de los años '40 y '50. Basta observar las facciones y el cuerpo de Edmundo «Muni» Rivero para evocar a su padre. Pero esa herencia no ha quedado restringida exclusivamente a lo físico. Muni tiene los gestos, el registro vocal, el modo de decir el tango y los repertorios nativistas y la expresividad que le conocimos a Edmundo padre.
«El cantor», en consecuencia, es un álbum que traerá, inevitablemente, el recuerdo de uno de los mayores artistas que ha dado Buenos Aires. Porque están allí piezas como «El ciruja», «Vieja viola» o «La toalla mojada»; también están las guitarras acompañantes -en este caso, de Alberto De los Santos, Jorge Nimo, Aníbal Arias y el mismo Muni-, y aquel particular modo de decir. Pero el disco tiene también la novedad de una serie de títulos que el propio Rivero hijo escribió junto al poeta y periodista Enrique Bugatti. Son composiciones que van del tango a la milonga (a veces en un terreno de difícil encuadramiento) pero que también derivan hacia lo folklórico. Son canciones que hablan del presente, cuestionan una realidad que ha dejado a muchos fuera de concurso, utilizan un lenguaje de hoy. Pero, al mismo tiempo se conectan fuertemente con la tradición y con una ciudad que están grabadas a fuego en el corazón de todos.
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