29 de octubre 2007 - 00:00
Roma no quiere lágrimas: premió un cine muy ligero
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HBO Max estrenó la película peor puntuada de una saga que traumó a millones de espectadores
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Jason
Reitman y su
actriz Ellen
Page reciben
el premio
principal del
festival
romano, cuyo
jurado es
público no
especializado.
Concluyó así la segunda edición de la Fiesta del Cine de Roma que, como bien lo dice el nombre, más que un festival para especialistas fue una fiesta para el público que concurrió en masa al Auditorium-Parque de la Música a las puertas de Roma en proporciones aún mayores a las del año pasado.
Sesenta mil entradas vendidas, 500 mil personas atraídas más que por las películas por la posibilidad de vislumbrar por un instante a los mitos del cine como Sofia Loren, Halle Berry, Tom Cruise, Sean Penn, Cate Blanchett, Robert Redford, Monica Bellucci, Margherita Buy, Antonio Albanese, Jane Fonda, Jake Gyllenhaaly Mira Sorvino, etc. La muestra puso su acento sobre el público: los jurados no están formados por profesionales sino por cinéfilos elegidos al azar o por alumnos de escuelas primarias y secundarias y donde el autor pasa a segundo plano a menos que sean personalidades como Francis Ford Coppola o un cazador oculto como Terrence Malick.
El jurado oficial se adecuó al clima general y descartó los films controvertidos («El pasado» del argentino-brasileño Héctor Babenco), escandalosos («Caótica Ana» del español Julio Medem), o dolorosos («Reservation Road» del irlandés Terry George) y depresivos («L'amour caché» del italiano de exportación Alessandro-Capone), pero no olvidóninguna obra maestra porque no las había.
Los cineastas latinoamericanos se fueron con las manos vacías. Un sólo film se presentó en concurso, el argentinobrasileño «El pasado» con el que Héctor Babenco volvía a ese cine seco de «Ironweed» con Gael García Bernal que hubiese podido ser el premio consuelo. Pero en otras secciones, como «Alice en las ciudades», pudieron verse trabajos como el mexicano «Partes usadas», opera prima de Aaron Fernández que fue saludada con una salva de aplausos por un público de jóvenes estudiantes que llenaba la sala y que terminaron por elegir otra película.




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