29 de octubre 2007 - 00:00

Roma no quiere lágrimas: premió un cine muy ligero

JasonReitman y suactriz EllenPage recibenel premioprincipal delfestivalromano, cuyojurado espúblico noespecializado.
Jason Reitman y su actriz Ellen Page reciben el premio principal del festival romano, cuyo jurado es público no especializado.
Roma (ANSA y Especial) - El premio «Marco Aurelio» al mejor film del concurso en la segunda Fiesta del Cine de Roma, con un premio record de 200 mil euros, fue para «Juno», del director canadiense Jason Reitman, una comedia que roza los problemas de una adolescente embarazada en su primera experiencia sexual.

Reitman, de 30 años, sigue los pasos de su padre, el director eslovaco Ivan Reitman («Los cazafantasmas»), y «Juno» es su segundo largometraje después de «Gracias por fumar». El premio será repartido en partes iguales entre el director y la producción. El jurado popular, compuesto por cincuenta cinéfilos, 30 de Italia y 20 de otros 11 países europeos, coordinado por el director bosnio Danis Tanovic («El último día») prefirió premiar un film sólo ingenioso.

El premio para la mejor interpretación masculina fue para el croata con pasaporte serbio Rade Serbedzija por su papel de escritor obsesionado por los recuerdos tristes de su infancia de los que se libera a través del amor y de sus libros.

La mejor actriz fue Jiang Wenli, afeada para su papel de maestra que sueña con ser la Maria Callas china en «Li chun» («Y viene la primavera») de Chang Wei Gu.

El premio especial del jurado fue para el iraní «Hafez» de Abolfazl que cuenta la historia de prejuicios e intolerancia que se desata en la profunda provincia persa contra un joven estudiante de teología cuyo único pecado fue atisbar por un momento el rostro descubierto de una alumna suya.

«Into the Wild» de Sean Penn sobre un joven que se pierde en Alaska buscando su libertad mereció el premio Fastweb a la mejor película de la sección fuera de concurso «Premiere» dedicada a los grandes preestrenos de los próximos meses.

Concluyó así la segunda edición de la Fiesta del Cine de Roma que, como bien lo dice el nombre, más que un festival para especialistas fue una fiesta para el público que concurrió en masa al Auditorium-Parque de la Música a las puertas de Roma en proporciones aún mayores a las del año pasado.

Sesenta mil entradas vendidas, 500 mil personas atraídas más que por las películas por la posibilidad de vislumbrar por un instante a los mitos del cine como Sofia Loren, Halle Berry, Tom Cruise, Sean Penn, Cate Blanchett, Robert Redford, Monica Bellucci, Margherita Buy, Antonio Albanese, Jane Fonda, Jake Gyllenhaaly Mira Sorvino, etc. La muestra puso su acento sobre el público: los jurados no están formados por profesionales sino por cinéfilos elegidos al azar o por alumnos de escuelas primarias y secundarias y donde el autor pasa a segundo plano a menos que sean personalidades como Francis Ford Coppola o un cazador oculto como Terrence Malick.

El jurado oficial se adecuó al clima general y descartó los films controvertidos («El pasado» del argentino-brasileño Héctor Babenco), escandalosos («Caótica Ana» del español Julio Medem), o dolorosos («Reservation Road» del irlandés Terry George) y depresivos («L'amour caché» del italiano de exportación Alessandro-Capone), pero no olvidóninguna obra maestra porque no las había.

Los cineastas latinoamericanos se fueron con las manos vacías. Un sólo film se presentó en concurso, el argentinobrasileño «El pasado» con el que Héctor Babenco volvía a ese cine seco de «Ironweed» con Gael García Bernal que hubiese podido ser el premio consuelo. Pero en otras secciones, como «Alice en las ciudades», pudieron verse trabajos como el mexicano «Partes usadas», opera prima de Aaron Fernández que fue saludada con una salva de aplausos por un público de jóvenes estudiantes que llenaba la sala y que terminaron por elegir otra película.

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