Otra asignatura pendiente del arte argentino es la formación de los artistas. La excelencia se adquiere con el estudio y los viajes, pero las becas se otorgan con cuentagotas. ¿Dónde se forma y perfecciona un artista que sale de las carenciadas universidades y escuelas de bellas artes? Parece mentira: en la Argentina no existe este lugar. Cecilia Remiro Valcalcel, una abogada española de 33 años, asociada a un estudio que trabaja en Argentina con Marjal, O'Farrell y Mairal, descubrió el talento y la energía de nuestro arte y decidió involucrarse en la gestión de un proyecto más cultural que comercial, junto a la galerista Florencia Braga Menéndez. El 10 de febrero, con el objetivo de integrar los artistas argentinos al circuito de Europa y en simultáneo con la Feria de ARCO, ambas inaugurarán la galería VVV en el barrio de Salamanca.
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Dedicada a nuestro arte, VVV, que se abre con una muestra colectiva, toma su nombre de la revista que Andre Breton y Max Ernst fundaron en Nueva York como sustento teórico del surrealismo. «La triple V eran tres victorias: contra el nazismo, contra la opresión y contra todo lo que coartara la libre expresión del espíritu», cuenta a este diario Remiro Valcalcel. Agrega que la flamante galería funcionará además como taller y residencia de artistas, como un punto de partida para favorecer los contactos en el extranjero, y concretar el imprescindible viaje iniciático.
«Todo el arte de Europa está subvencionado, tal vez por esta razón, los tres años que llevo en Buenos Aires han sido una experiencia mágica para mí», explica la española, y añade que su proyecto no se acaba en el barrio de Salamanca. Hace unos meses la artista Nicola Costantino encontró un estupendo edificio industrial en Villa Crespo y reunió un grupo de inversionistas dedicados al arte para comprarlo. Dueña de uno de estos pisos, Remiro cuenta: «Decidí instalar allí, en sociedad con Braga Menéndez, una galería dedicada a la fotografía y el video, para que sirva como centro didáctico de difusión, con una gran biblioteca de consulta. La propuesta es crear una institución, un foro de debate e intercambio de ideas, con invitados internacionales que se instalen durante un tiempo en Buenos Aires. Mi primera compra será un buen sofá, para romper el prejuicio de que la fotografía es un arte frío y que la gente disfrute de una buena imagen».
Con el afán común de convertir este edificio en un emblema del arte, Remiro convocó a los artistas Valeria Maculán, Marcelo Mortarotti y Andrés Sobrino para que intervengan su espacio.
En suma, no es la primera vez que un coleccionista o amante del arte decide invertir dinero en un proyecto cultural, pero en este caso se trata de una extranjera que no pretende ganar dinero y decidió apostar por lo nuestro. A.M.Q.
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