"La diferencia entre el sueldo de un CEO y el de un operario de la misma empresa es hoy de 26 veces en promedio. Según mi experiencia, es una de las más grandes de la historia. Creo que la relación lógica sería de 15 a 1, 18 a 1...»
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Curtida en mil batallas del mercado laboral, Cristina Mejías adelanta a este diario algunos de los resultados de su Encuesta Anual sobre Remuneraciones que viene haciendo hace 10 años, y que terminará de procesar a mediados de enero.
"La diferencia entre el sueldo de un CEO y el de un operario de la misma empresa es hoy de 26 veces en promedio. Según mi experiencia, es una de las más grandes de la historia. Creo que la relación lógica sería de 15 a 1, 18 a 1...»
Curtida en mil batallas del mercado laboral, Cristina Mejías adelanta a este diario algunos de los resultados de su Encuesta Anual sobre Remuneraciones que viene haciendo hace 10 años, y que terminará de procesar a mediados de enero.
Allí, la socióloga revela que la máxima remuneración detectada entre un centenar de empresas (buena parte de ellas medianas) es de $ 41.347 mensuales, que llegan a $ 537.511 anuales con beneficios, bonos, opciones de acciones y otros ingresos.
Mejías también da algunos datos más que llamativos y peculiares del actual mercado laboral argentino. Uno de ellos es un dato conocido: «No hay suficiente gente en el sector informático. Las principales empresas del rubro ya no sólo están robándose el personal, sino que van a los lugares donde se dictan estas carreras y comprometen a los estudiantes de segundo o terceraño para que sean sus empleados al momento de terminar la facultad o el terciario».
Sin embargo, agrega un dato menos difundido: «Estos ' robos' no sólo se producen en IT, sino también en el área de ingeniería, un fenómeno que no se producía desde la década del 80». Seguramente por esto y por causas afectivas, Mejías afirma estar detectando «un retorno casi masivo de profesionales que emigraron hace cinco a diez años, y que deciden pegar la vuelta a veces sin tener trabajo asegurado de antemano. Pero, en su gran mayoría, consiguen enseguida».
La socióloga se pregunta si, al haber hecho una experiencia laboral más o menos prolongada en mercados muy exigentes y de gran ética del trabajo, esos profesionales que retornan podrán ser «una influencia beneficiosa para el país. No lo sé».
Introduce un término « solapamiento» (seguramente del inglés «overlapping») para explicarel achatamiento entre lo que cobran los técnicos medios y sus superiores, y que contrasta con la gigantesca apertura entres CEO y operarios. «Los cuadros de base obtuvieron aumentos por presión gremial, de los que quedaron afuera sus superiores no sindicalizados», explica.
«Insisto en que no está bien que un CEO gane 26 veces más que su empleado menos remunerado. Esta apertura podría explicarse a partir de la crisis, que descabezó a muchas empresas. Quienes eran CEO en esa época quedaron fuera del mercado, y entonces el número de gente capacitada para encabezar una organización se achicó muchísimo, y los que quedaron pueden exigir más», asegura Mejías.
De todos modos, advierte, los accionistas comienzan a preguntarse si lo que reciben a cambio de lo que les pagan a sus CEO se justifica. «Como nunca antes hay empresas que me piden que investigue en el mercado si lo que están pagándole a su 'número uno' está bien, en línea con el resto», dice.
En lo que hace a sectores, Mejías detectó que los salarios base promedio más bajos están en la gastronomía, donde se «arañan» los $ 1.000 mensuales; en el otro extremo se ubica minería y petróleo, con un básico promedio de $ 4.800. «Definitivamente hoy la estrella es la industria, y no tanto los servicios. En este sentido, áreas tradicionalmente privilegiadas como el sector financiero (bancos, empresas de tarjetas de crédito, etc.) están particularmente ' tranquilas'. Lo opuesto es el petróleo, la informática y en general las pymes industriales que pasan a ser medianas y necesitan incorporar más gente.»
La charla con Mejías se cierra con una advertencia: «Las empresas no le dan la importancia que se merece al área de recursos humanos. ¿Cuántos CEO conoce usted que provengan del sector? ¿Cuántos CEO sientan a la mesa de toma de decisiones a su gerente de Recursos Humanos? Le respondo: muy, muy pocos».
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